Armando Hart: acción y pensamiento

Por: Mario Valdés Navia

En las cuatro generaciones de cubanos y cubanas que han vivido la época de la Revolución muy pocos han sido capaces de llevar  a un escalón tan alto como lo hizo Hart el protagonismo en la vanguardia política y la construcción de una obra intelectual arraigada en la mejor tradición del pensamiento nacional, pero enfocada a la construcción de propuestas revolucionarias viables ante los complejos problemas de la emergente cultura socialista.

Hart fue un verdadero hombre de pensamiento y de acción al punto que el sexenio revolucionario 1953-1958 estuvo indisolublemente ligado a su nombre, inscripto para siempre en los libros y en la leyenda. Fue fundador de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en 1955, al constituirse este con las dos vertientes más radicales de la Ortodoxia: el grupo del Moncada, encabezado por Fidel y los que pertenecían al Movimiento Nacional Revolucionario, al mando de Rafael García Bárcena.

En 1956 fue a pelear a Santiago de Cuba y luego fue de los primeros en subir a la Sierra con Fidel, aunque su accionar principal lo desarrolló en el clandestinaje del Llano. Detenido en dos ocasiones fue sometido a las más crueles torturas. En la primera protagonizó una fuga espectacular al descolgarse desde el quinto piso de la Audiencia de La Habana para reaparecer en las calles como Coordinador Nacional del M-26-7. Apresado nuevamente fue torturado salvajemente sin que su voluntad fuera quebrada. Por esos días recibió la noticia de la muerte trágica de su hermano Enrique, en Matanzas, y escribió: Murió porque sintió, pensó y sobre todo porque actuó.

El triunfo de  la Revolución lo sorprendió en la cárcel de Isla de Pinos, de donde salió para ocupar la cartera de Educación en el primer Gobierno Revolucionario con solo 28 años. Al decir de la Pogolotti, tenía una imagen tan joven que cuando se reunía con los estudiantes parecía uno de ellos. Desde este cargo,  coordinaría la Campaña Nacional de Alfabetización, el proyecto sociocultural más masivo e importante de la historia de Cuba. Luego vendría la Reforma General de la Enseñanza, la presidencia de la Comisión de la Reforma Universitaria y la Campaña del Sexto Grado, que pondría al pueblo cubano entre los de más alto grado de instrucción en Latinoamérica. En 1965, fue asignado estratégicamente a la esfera de construcción del recién nacido Partido Comunista de Cuba como Secretario de Organización.

Todo este accionar de ideas y proyectos hizo de Hart un verdadero intelectual orgánico, el hombre escogido por Fidel, en 1976, para ser el primer Ministro de Cultura de Cuba al crearse este organismo tras los errores y horrores del Quinquenio Gris. Al decir de M. Barnet: Él fue situado donde hacía falta, ahí donde había que desbrozar las malas hierbas, donde había que erradicar el arribismo y la mediocridad, y lo hizo con elegancia, con cautela, sin cercenar cabezas, más bien sacando del hueco a aquellas que iban a rodar, y poniendo a un lado rencores y revanchas. A partir de entonces, su nombre no podría separarse más de la cultura cubana, ni de la vida de los escritores y artistas con los cuales mantuvo siempre un vínculo fuerte, fértil y entrañable.

En su pensamiento existía una idea raigal que él denominaba la cultura de hacer política, o sea, la cultura entendida como un instrumento de emancipación política. Sobre esta base aplicó un eficaz estilo de comunicación basado en saber escuchar, respetar los criterios revolucionarios divergentes, ampliar el espectro de los debates hasta abarcar a todos los creadores y hacer realidad una de sus obsesiones: el diálogo entre generaciones, indispensable para el presente y el futuro de Cuba.

Su obra escrita abarcaría varias esferas del pensamiento cultural y constituye un aporte valioso a la ideología de la Revolución Cubana, a lo cual se suman sus entrevistas famosas, como “Cambiar las reglas del juego”, de 1983, tan vigente en las actuales condiciones de guerra de pensamiento. Colocarlo, en 1997, al frente de la Oficina del Programa Martiano y la Sociedad Cultural José Martí, dio un nuevo impulso a los estudios martianos y redimensionó la labor de promoción de los ideales de la Revolución Cubana a nivel mundial, de la mano de lo que más vale y brilla en la cultura cubana.

Para mí, haber trabajado bajo su dirección, entre el 2004 y el 2006, luchando por hacer realidad el sueño de construir el Portal Web José Martí y arrebatarle a los enemigos de la Revolución Cubana el monopolio de la figura de nuestro Apóstol en el ciberespacio, fue una experiencia sin par para apreciar de cerca la grandeza y la modestia de uno de los héroes más representativos de la gloriosa Generación del Centenario, arquetipo de la fusión entre el político y el intelectual, el revolucionario cubano y el hombre de América, digna encarnación de los preceptos martianos y fidelistas en el mundo de la cultura cubana en revolución, sin el cual sería inconcebible comprenderla y  encausarla.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

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