Por un marxismo joven

Por: Miguel Alejandro Hayes

Confieso que fue un post publicado en LJC lo que me sirvió de pie a escribir este comentario. Sinceramente me sorprendió, y aún más, me dio mucha alegría, ver una publicación que abogaba por la necesidad  de un “marxismo joven’”, quizá esto, con un deseo de rescate o sentimiento de nostalgia. He visto  comentarios en otros blogs, y para un seguidor de las ideas de Marx, es reconfortante saber que entre la juventud está presente ese tema. No me referiré a los mismos factores que he leído. Voy en otra dirección.

Lo primero que debemos preguntarnos si deseamos un resurgimiento del marxismo en Cuba es: ¿Hay condiciones para crear un ‘’marxismo joven’’? (pensando en la juventud  como la única vía de obtenerlo). La respuesta a la interrogante, a pesar de que la evidencia empírica indicaría una negativa, no me atrevo a decirla aún.

Prefiero hacerme otra pregunta que me ayudará a contestar la anterior: ¿Cómo se enseña el marxismo en  Cuba? Para ello, se debe ver primero lo más general, en el elemento de última instancia (en el sentido marxista)[1], en cómo está llegando a los jóvenes de forma regular. Por eso, hay que ir a cómo se enseña en nuestros centros de educación.

La educación superior, que es sobre la que recae el peso de trasmitir el pensamiento de Marx, posee muchas deficiencias en este proceso. En ella, este llega a través de 3 asignaturas diferentes: la economía política, la filosofía y la teoría sociopolítica. Cada una se descompone en uno o varios semestres dependiendo de la carrera. No se trata de herir sentimientos, pero para resolver un problema lo primero debe ser identificado son sus causas, y para esto no se puede andar con tapujos. Considero un hecho la falta de articulación entre las asignaturas como partes de un todo, por ahí hay que empezar.

En filosofía no se aborda lo que es la dialéctica en sí, la teoría en sí. Se enuncian las 3 supuestas leyes de la filosofía marxista[2], pero no cómo utilizar la lógica dialéctica como método de análisis. Tal es así, que de seguro muchos que lean esto tendrán solo la idea de dialéctica como movimiento, como entender que todo está constante cambio. En filosofía ya es una tautología decir que el mundo está en movimiento. Lo cierto es que esa idea no aporta mucho al ejercicio del  pensar en nuestros tiempos, no forma un verdadero instrumento de análisis. No es culpa de los profesores, en realidad,  no está recogido en los manuales por  los que se enseña.

La economía política es un caso muy similar. Es de más peso y tomaría más tiempo abordarlo, pero se puede sintetizar. Ya a esta, se llega sin la base de lógica (la dialéctica, la de Hegel que asume Marx) para entender la dinámica  del capital y de El  Capital. La forma en que Marx expone el volumen primero, es la que utiliza Hegel en su texto La ciencia de la lógica[3]. Sin esto, las categorías mercancía, valor y capital tienden a quedar desconectadas en un sistema de pensamiento del estudiante (no se logra una aprehensión real del conocimiento). Además de estas, elementos como la ganancia y la teoría de la tierra quedan fuera de los programas de la asignatura por falta de tiempo. Conocimientos estos, que son básicos para entender el mundo y sobre todo, problemas concretos de la Cuba de hoy.

Por último se aprende teoría sociopolítica. Esta a veces resulta más atractiva. En ella, se hace un poco de historia sobre los sistemas políticos. Se hacen muchos debates sobre el acontecer actual. No se logra un entendimiento del movimiento social a partir de haber entendido la teoría de la reproducción de clases. Sin esto, la  comprensión de la lucha política pasa a depender de muchas especulaciones y verdades religiosas. Además, se deja de analizar la teoría del estado y el derecho de Marx como crítica a la teoría de Hegel y que son la base para entender nuestro debate con el exterior sobre la existencia o no de la sociedad civil en Cuba (algunos ya conocemos los errores políticos en los que se incurre al desconocer esto).

Como ya mencioné, no hay articulación. En filosofía se debe ilustrar la lógica del marxismo, cómo aplicarla a la ciencia social. Cómo hacer de ella una herramienta de análisis. En la economía política debe aplicarse esto para entender la base de la sociedad, su modo de producción. Para por último, entender cómo las formas específicas del modo de producción, la organización social de la producción(en el sentido de Marx)[4], se relacionan con elementos súper-estructurales como las diferentes tipos de estructuras política y jurídica,con  la teoría sociopolítica. Más o menos así debería cerrarse el ciclo del aprendizaje del marxismo. Si falta esto, no se logra un encadenamiento que termine por formar de manera general una visión que conciba la unidad material del mundo, una concepción verdaderamente marxista (siempre con sus limitaciones claro).

Visto de esta forma, me atrevo a concluir que no se enseña marxismo, entendiendo que hacerlo mal es lo mismo que no hacerlo. No digo que esta sea la totalidad, pero si la generalidad. La prueba de que se enseña mal está en su producto, su resultado: la mayoría de los jóvenes no utiliza como herramienta de análisis al marxismo. Quizá esto permite trazar una línea de cómo va este en la juventud cubana.

Se debería reflexionar más sobre esto e intentar cambiarlo. Los primeros pasos para encontrar algunas soluciones están a la mano. Los turnos de clases de estas asignaturas, por como están dispuestos, parecen estar puestos ahí por un compromiso político y no por el convencimiento real y conocimiento de su importancia científica. No puede ser  que sean turnos de ‘’reflexión y debate’’ que el estudiante agradece  porque adquiere un poco de la cultura que no le llegan por otras vías.

El marxismo es ciencia, eso es lo que debe expandirse en los espacios asignados para su enseñanza. Tiene que dejar de ser un escudo de dogmas ideológicos. Este es el primer paso para tener un ‘’marxismo joven’’: tener uno previo, y para ello, hay que enseñarlo cuando toca  y asumirlo. Ya sabemos entonces cómo empezar los caminos de un marxismo nuevo: conocer el viejo, para  después poder renovarlo.

Conocer marxismo, para hacer marxismo.

[1] En la tradicion marxista, la construcción última instancia adquiere otra connotación, diferente a la popularmente aceptada. Según Engels, el elemento de última instancia es el de más importancia, el de mayor peso, el factor que más influencia tiene y que termina por imponerse.

[2] Digo que son supuestas leyes ya que estas no fueron enunciadas por Marx, sino por Engels y recogidas en los manuales soviéticos. Muchas corrientes marxistas no las reconocen como tales, sobre todo a la 3ra ley.

[3]Lenin afirmó: ’’Es imposible comprender plenamente El Capital de Marx…si no se ha estudiado y comprendido la entera lógica de Hegel.’’ Lenin, Cuadernos filosóficos,loc,cit.,pág 99

[4] Para Marx producción, tiene la misma significación que para la filosofía clásica alemana. Con ello se refiere no a la producción en la fábrica, sino a la producción de la realidad, es decir, a toda la actividad del hombre.

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