Las noches con Fidel

Por: Roberto Alfonso Lara

La noticia era impresa en las portadas de diarios mientras dormía. Aquella noche vagaba en el sueño, caprichosamente. Nada supe hasta el amanecer del 26 de noviembre, casi todo a destiempo: una llamada perdida en el celular a horas de la madrugada y mis ojos despiertos sin la habitual taza de café. El sol llegó a colarse en el cuarto cuando mamá entró y lo dijo de sopetón: “Robe, falleció Fidel”.

Salté de la cama y corrí a encender el televisor. Era cierto. A las 10:29 de la noche del 25 de noviembre de 2016, se produjo el deceso del líder histórico de la Revolución Cubana. Su hermano Raúl Castro, presidente del país, lo informó en la emisión de cierre del Noticiero Nacional de Televisión. Mientras dormía, Fidel desembarcó en otro puerto.

Rápido salí hacia la redacción del periódico, temprano como casi siempre, aunque esta vez llegué con atraso. La cobertura al hecho sucedía de manera espontánea. Algunas historias fuimos a buscarlas, pero otras vinieron a nosotros sin pies forzados. Muchas personas aliviaban el dolor desde la evocación de sus propias anécdotas: el día en que lo sintieron cerca, el día en que lo abrazaron o tocaron sus manos, o incluso, el reproche de tantos días sin ninguna de esas vivencias.

Aquella noche del 25 de noviembre se hizo larga y agotadora, a la espera del arribo a Cienfuegos de la Caravana de la Libertad con los restos Fidel, en recorrido desde La Habana hacia Santiago de Cuba. El duelo se confundía en jornadas luminosas, pero grises, sumidas también en el silencio de angustias y sensaciones distintas. Las calles de la ciudad asintieron imágenes y carteles, y sobre las rejas de antiguas y modernas casas, se hizo común la bandera.

El 30 de noviembre de 2016 Fidel regresó a Cienfuegos en cenizas, al resguardo de una urna de cristal. Otra vez era de noche, tarde, y junto a miles de personas esperaba su entrada al parque Martí. Allí gasté, antes de la hora, la escasa batería de mi cámara. Cuando la Caravana llegó y pasó cerca del lente, debí conformarme con los flashazos ajenos. Mi único recuerdo fotográfico de entonces son las fotos de una amiga, de nosotros allí, juntos, en el parque, viviendo la historia aquella de noche de insomnio.

Tomado de: La Fogata

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Comments

  1. La muerte de un hombre nos impone el saldo de su vida. Yo tuve muchas discusiones con Fidel (de las que nunca se enteró). Llegamos incluso a molestarnos (bueno, yo me molesté con él). Pero aquella madrugada del 26 de noviembre, estuve llorando como un niño chiquito.
    Supongo que la muerte fue su argumento final, para ganar todas las pasadas y futuras discusiones que pudiera tener con él. Porque cuando se ha muerto en consecuencia con la vida, cuando se ha sido un hombre de ideas y principios inquebrantables, el respeto es la única opción legítima. El respeto y una suerte de compromiso.
    La muerte de un hombre nos impone enjuiciar nuestra vida, nuestra «sobrevida». Y aquella madrugada del 26 de noviembre, llorando como un niño chiquito, me dije que no bastaba con discutir, con disentir, que no bastaba con patalear inconforme, que no bastaba con ser sarcástico y adoptar pose de inteligente cinismo, que no bastaba con criticar y señalar con el dedo allí donde solo hubiera mácula.
    Aquella madrugada, una suerte de compromiso me embriagó. Y decidí hincar rodilla en tierra, pegar mi oído en el suelo y escuchar sus rumores; decidí optar por la vereda del sacrificio, por la estrella del sentido del deber. Decidí que era hora de hacer.
    En definitiva, no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Y aunque no haya verdades ni ideas absolutas, yo comulgo con las de Fidel. Quizás sea porque la muerte de un hombre nos impone la tarea de la vida.

    1. ¡Qué precioso comentario¡ Qué bonito lo que se dice, que bonita la forma cómo se dice.
      En Otro Michel hay un muy buen escritor en mi opinión y lo mismo ya lo es.
      Siempre hecho de menos saber más de las personas que comentan. No todos hacen como mi amigo manuel o Raudelis, o el mismísimo Señor Tang. que nunca han tenido problemas en contar cosas, y para los no cubanos, eso tiene mucho valor.

      1. Echar de menos….. ¡claro¡ Corregido el error decir que Reflejos vuelve a estar visible con unos 3200 blogs activos según puedo leer en el Directorio. Ha desaparecido la clasificación por temas y ahora están en orden correlativo a la fecha de creación. El primero aparece creado en abril de 2012 y veo que desde entonces se ha mantenido en buen estado de salud.

  2. Yo tuve la ocasion historica en tres 26 de Julio diferentes de garantisar junto a mi equipo de ambulancia de terapia intensiva el recorrido previo del cortejo internacional que acompanaba a Fidel en la visita a todas las obras sociales que se inaguraban previamente al acto ……………….y lo hice dentro del propio cortejo apoyando la asistencia medica a los visitantes y nacionales invitados que hacian el recorrido. Mi preparacion cientifica y mi aptitud politica determinaban que fueran escogido para la misma ……..aunque siempre estaba a la cola del peloton cerrando el mismo , en los servicios de salud en los hoteles en que se quedaban los invitados , en actividades colaterales con otros miembros de la direccion politica administrativa nacional , en lugares claves cerca de la tribuna en su parte posterios …….pude ver de cerca a Fidel y la interacion con la gente , su alito de jefe de estado y su historia personal se imponia en cada momento , sus preguntas volaban en todas las direcciones hipnotisando a todo el que estaba a su alrededor .
    No me arrepiento de haber estado alli , al contrario son recuerdos de una parte de mi vida donde la historia quiso que estuviera cerca de alguien tan polemico e unico como : Fidel.

  3. A pocas horas del 25 de noviembre.. Leo lo que puso la BBC hace una años…

    El 25 de noviembre es una fecha de partidas para Fidel Castro.

    El 25 de noviembre de 1956, con 30 años, Castro y otros 81 hombres salieron del puerto mexicano de Tuxpan hacia Cuba en el yate Granma con el objetivo de derrocar al gobierno de Fulgencio Batista.

    Este 25 de noviembre de 2016, justo en el 60º aniversario del inicio de ese viaje, el líder de la revolución que transformó Cuba falleció en La Habana a los 90 años de edad.

    Dice Raudelis que prefiere ser «neutral». Eso, en tu caso, es imposible, estimado Raudelis. Querrás decir que prefieres no decir nada y haces bien si tu zona oscura te sugiere decir cosas poco aceptables en un blog revolucionario cubano.

    Un servidor que ni lloró ni bailó porque no vivo un compromiso, un sentimiento original, auténtico, estrecho, etc, con la Revolución Cubana, tampoco me considero «neutral» pero sí podría escribir con mucha independencia de criterio por mi condición de extranjero, por no ser comunista y menos aún revolucionario. Mi amigo comunista del PCPE decía hace años que yo era un social demócrata cuando oyó mi interés por estar en el PSOE. Hoy, creo que mi amigo, diría que soy más rojo que antes.

    En 1992 mi estancia en Melena del Sur, tras dos semanas de trabajo en el campo, acabó un viernes creo y el grupo se trasladó a La Habana. Se quedaron «enfermos» (diarreas y poco más) tres o cuatro compañeros. A las pocas horas de irnos el grueso del grupo, ¡llegó Fidel¡ Preguntó, ¿dónde están los galllegos? y le informaron que los autobuses ya habían salido unas horas antes. Supongo que alguien se responsabilizaría de la mala información al Comandante y su pérdida de media mañana. Los «enfermos» sí vieron a Fidel, estuvieron un rato contando los progresos con las guatacas de los gallegos urbanitas y todo eso nos lo contaron al día siguiente o a los dos días en Mulgoba.

    Nunca he leído apenas los textos de Fidel, nunca he sigo un seguidor convencido, menos un fanático de un hombre sin duda extraordinario, pero cuando me regalaron Fidel Castro Biografía a dos voces, de Ignacio Ramonet, quedé muy convencido de que Fidel aborda en el libro, todos o casi todos, los temás polémicos, más discutidos de sus muchos años como lider
    y principal dirigente de la Revolución, con honradez, con respeto a la verdad, asumiendo errores, despejando dudas que se plantean a lo largo de esas muchas horas de entrevista, es decir, agradecí que alguien me regalara el libro que nunca habría comprado por mí mismo.

    Mi pequeños homenaje a Fidel hace un año se titulaba Estés donde estés, estamos contigo

    Estés donde estés, estamos contigo

  4. He llorado por mi padre y abuelos, algún amigo o vecino cercano, Fidel no llego a ser nada de eso para mi, sorry pero nunca he sido fanatico ni en el deporte. Su fallecimiento es algo muy normal nada que celebrar y nada que lamentar por mi parte, y respeto a todo aquel que lo quiera llorar.

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