Mafia en Cuba: una oferta que rechazar

Escena de El Padrino II donde los jefes mafiosos se encuentran en La Habana

Por: Osmany Sánchez

El triunfo de la revolución cubana fue el fin de una etapa en Cuba. Para unos significó la pérdida del estatus social que nunca recuperarían, a otros les permitió hacer realidad lo que antes ni siquiera se atrevieron a soñar. Los que defendemos el proyecto socialista cubano, estamos convencidos de que tenemos muchas más razones para salvar nuestra revolución que para perderla –como dijera Silvio Rodríguez- pero para otros la solución es el regreso al pasado.

Idealizar la Cuba de antes de 1959 ha sido el objetivo de antes y de ahora. Mostrar un país próspero y una economía pujante a la que la llegada de la revolución puso fin. Ojo, no estamos hablando solo de los batistianos de antes o sus seguidores actuales, el discurso ha calado también entre un sector de la emigración cubana. Como en ocasiones anteriores, utilicemos comentarios realizados en LJC como material de estudio:

“…el capital estaba listo para invertir y EN GRANDE en cuba, solo que llego el comandante y mandó a parar.”

¿Qué hubiera pasado si el país hubiera seguido su rumbo constitucional, aun con todos los problemas existentes en aquel entonces? ¿Dónde estaríamos ahora? Interesante debatir sobre esto.

En medio de este debate se me ocurre a mí decir que: “La nacionalidad cubana es el fruto de un largo proceso histórico, en eso todos estamos de acuerdo, pero solo la Revolución cubana permitió que Cuba se convirtiera en una Nación.” Y la respuesta del comentarista es la siguiente:

“Solo la revolución convirtió a Cuba en la REFERENCIA que ES HOY. En eso y solo en eso estás en lo cierto”

De haber seguido el curso “normal” de la historia, hoy en Cuba existiría una especie de zona franca, turística, juegos y recreación desde el Cabo de San Antonio hasta Maisi.

Habría sido como las “Vegas de toda América” donde los nacionales se emplearían en dar servicios a los visitantes (estilo hawaiano) y los pudientes se las pasarían viajando a USA y al resto del mundo mientras en los campos los grandes hacendados y terratenientes abastecerían de productos ese mercado y el internacional.

!Mas llego el comandante y mando a parar!

El debate siguió, pero creo que ya es suficiente para entender de qué estamos hablando, y creo que el propio comentarista hace la pregunta clave: ¿Qué hubiera pasado si el país hubiera seguido su rumbo constitucional, aun con todos los problemas existentes en aquel entonces? ¿Dónde estaríamos ahora?

Antes del triunfo de la revolución, en Cuba gobernaba Batista, que era “El Hombre” del gobierno de los Estados Unidos. La dictadura batistiana recibía apoyo del norte y no solo material –como las bombas que asesinaban campesinos en la Sierra- sino de asesoramiento, no debemos olvidar que fueron los norteamericanos quienes fundaron en Cuba el Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC). Si el 17 de diciembre Earl E. T. Smith, embajador de los Estados Unidos le informó a Batista que se le retiraba el apoyo fue solo porque sabía que este perdería el poder y trataban de impedirlo.

¿Qué hubiera pasado de no haber triunfado la Revolución? Cuba sería hoy pasto de las pandillas y las drogas como los es Honduras, El Salvador o México. O peor, si tenemos en cuenta que estamos a medio camino entre Colombia y los Estados Unidos.

Como muestra de su contubernio con los capos de la droga, Batista nombró como asesor de turismo al mafioso Meyer Lansky con un salario de 25 000 dólares. Un detalle, en ese entonces Lansky era prófugo de la justicia en los Estados Unidos. Gracias a las leyes cambiadas por Batista, Cuba se convirtió en un paraíso fiscal para el lavado de dinero. Al contrario de las licencias de juegos en Las Vegas, en Cuba nadie averiguaba de dónde procedía el dinero.

Cada noche pasaba una persona por todos los casinos de La Habana para recoger la comisión que le tocaba a Batista que se plantea era del 10% en algunos y del 30% en otros. El hotel Habana Riviera fue construido por Meyer Lansky y le costó 14 millones de dólares al gobierno cubano. Era un negocio con Batista.

Mafiosos se reparten cake con la forma de Cuba / The Godfather

La mafia mandaba en Cuba. Según el novelista norteamericano Graham Greene, autor de Nuestro hombre en La Habana, “La Habana no era una colonia de Estados Unidos sino de Las Vegas

El propio Meyer Lansky decía que “la Habana sería la ciudad más famosa de América“, recuerda Armando Jaime Casielles, su ayudante en Cuba. El mafioso tenía el sueño de hacer de La Habana una corporación del juego, la prostitución y la droga con 50 hoteles-casinos a lo largo del litoral norte, hasta el balneario de Varadero.

¿Qué hubiera pasado de no haber triunfado la Revolución? La respuesta no está en el pasado, sino en el presente, en la realidad que viven algunos países del área. Cuba estaba destinada a ser un gigantesco prostíbulo, adornado por el juego y la prostitución. La pobreza y la corrupción existentes entonces llegarían hasta hoy, multiplicadas exponencialmente.

Al triunfar la revolución el mafioso Santos Traficantes hijo, se quedó en Cuba para llegar a un trato con el nuevo gobierno, tal como lo había hecho antes con gobiernos anteriores. Uno más que se equivocó. No se percató a tiempo que la revolución no era un cambio de personal en el gobierno sino barrer con los males que aquejaban al país en ese entonces, era el fin de una etapa.

Quizás en otra dimensión exista una Cuba estilo República Dominicana, un país latinoamericano “normal” en el que los niños no pueden salir a jugar en las calles. En este mundo nuestro Cuba expulsó a la mafia y si la revolución no ha hecho todo lo que quisiera, al menos lo ha intentado frente al sabotaje externo. De la Cosa Nostra y la mafia que se adueñaba de todo, pasamos a tener cosas nuestras que hasta hoy no han podido quitarnos.

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