El problema en Cuba no es el salario

Foto: EFE

Por: Joe Michel López Inguanzo

En una mesa redonda improvisada, un grupo de amigos y yo concluíamos que el problema cubano NO es el salario. Para converger en tal punto de vista solo hicimos un breve repaso sobre cómo habían ido empeorando las políticas económicas internas de sobrevivencia y cómo estas se fueron apoderando de nuestro país para hoy llegar a arrinconar peligrosamente nuestra estabilidad e identidad nacional, aprendiz de socialista.

Para nadie es un secreto que la vida dentro de Cuba continua igual, si no es que más difícil, a pesar del discreto aumento salarial que se viene viviendo en algunos sectores productivos estatales que ingresan divisas a nuestro país (ejemplo: Sectores como la salud y las empresas de alta tecnología).

Solo podré en la mensa algunas de las espadas que nos sirvieron (y aun sirven) para mantener pilares de la Revolución, pilares que no podemos perder (salud y educación entre ellos).

Una de estas armas de obligada mención es la creación de las tiendas recaudadoras de divisas (TRD). Cuyo principal objetivo era recaudar divisas de aquellos extranjeros y pocos cubanos que por una causa u otra (sin caer en narco, crimen organizado, o trata de blancas) lograron y logran algo de acumulación de riquezas y estaban en condiciones de aportar a la sociedad.

La lógica de aquella época hoy (2017, más de 20 años después) ya se ha convertido en una quimera estatal imposible de controlar que en mi humilde opinión daña mucho más la identidad del proceso revolucionario que el beneficio que aun aporta como fuente de ingreso para mantener los pilares antes mencionados.

Las TRD son hoy el único lugar donde todos los cubanos pueden encontrar (que no es lo mismo que comprar, ya que las venden a una moneda a la que no tienen acceso) más del 80% de suministros básicos para la vida, herramientas para trabajar, ropa y hasta los juguetes de nuestros hijos.

El tema monetario es la segunda espada de obligada mención; el chavito, hoy tristemente conocido por todos como CUC. El CUC es otra herramienta de sobrevivencia que fue necesaria crear hace más de 2 décadas y hoy nos muerde la mano para que no podamos construir una Cuba económicamente sostenible. Sobre esto no creo que valga la pena hablar, ya todos los cubanos sabemos bien lo mucho que sufrimos hoy en día por esto y el por qué es imposible hacer que nos suelte sin desangrarnos camino al hospital producto de esa herida.

Otro tema de necesario debate es recuperar el acceso de los trabajadores estatales a las ofertas de turismo nacional. Hace más de 30 años los cubanos sin acceso a divisas y cobrando mucho menos podían disfrutar de paquetes turísticos nacionales a un precio que no sufría la grave diferencia entre salario real y nominal que hoy sufrimos todos los que trabajamos para el Estado desde centros productivos. Claro, sin dar a luz a otro de esos perros que también nos mordió en el pasado, aquel que le pusimos el nombre propio de Equitativo pero que al final, por desgracia para todos, respondía al triste nombre de Igualitarismo.

El problema, al menos, no es solo el salario, por eso no hay respuestas sencillas, pero sí posibles.

Anuncios