Amor de hippies

Por: Isabel Cristina Lopez Hamze

Cuando yo sea joven voy a declararme hippie. Y como tú también lo serás andaremos juntos escuchando músicas prohibidas. Haremos fiestas para nuestros amigos hippies y dormiremos todos bocarriba con las cabezas pagadas formando un asterisco, un copo de nieve, una estrella. Yo escribiré cuentos infantiles y tú escribirás canciones. Yo querré tener un hijo tuyo y tú querrás cambiar el mundo.

Tú entrarás por mi ventana con un vaso de ron y dejarás sobre mi cama las canciones a medias. Yo guardaré tus manuscritos llenos de tachones y dibujos. Así pasaremos los días solos los tres: tú, la guitarra y yo. No le abriremos la puerta a los amigos hippies, inventaremos figuras nuevas con nuestros cuerpos y ellos harán la fiesta en el portal con nuestra banda sonora.

Después me castigarán por andar sin ajustadores, por llevar “espendrú”, por aprenderme canciones en inglés y por mi risa compulsiva. Me mandarán a cocinarles a los constructores de una Brigada y tú te irás en un barco pesquero.
Cuando yo sea una viejecita y tenga mis libros de cuentos en un estante, tú aún tendrás ganas de seguir cambiando el mundo. Nuestros amigos hippies llegarán a mi casa con sus barbas largas y sus caderas gastadas y sus cánceres y sus diabetes. Ya no podremos hacer el asterisco, pero seguiremos cantando canciones prohibidas, ahora más bajito por el miedo a los castigos.

Tú habrás tenido muchos hijos y me recordarás como a una vieja amiga. Yo no apareceré en ninguno de tus éxitos. Las canciones que escribiste para mí, habrán quedado a medio camino entre el papel y la guitarra. Esas, que serán mis preferidas, las tendré guardadas en una cajita de música.

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