Revolución y libertad de expresión en Cuba

Por: Joe Michel López Inguanzo

Por azares del destino vivo en un barrio del municipio 10 de Octubre. Como todo vecino solo me bastó pisar el barrio el 13 de Septiembre para recibir comentarios sobre la protesta popular que ahí había ocurrido.

Guardé la mochila y como todo cubano curioso salí por el barrio a indagar para sacar mis conclusiones. A varias personas les pregunté lo siguiente:

¿La gente gritaba abajo la Revolución?

NO, las decenas de personas solo pedían que le pusieran el agua y la luz, que sin luz se podía vivir pero sin agua no y que no querían muela, lo que querían era agua y luz.

¿Las autoridades detuvieron a los que estaban al frente la manifestación?

NO, se les permitió expresarse de manera libre en todo momento e incluso la cosa empezó en una apartada calle y a todos le permitieron desplazarse a la avenida principal (Ave. 10 de Octubre) para que se sumaran todos los ciudadanos que quisieran, cosa que sucedió y la suma de personas protestando llegó a más de 100.

¿Se reprimió a la gente que se estaba manifestando?

NO, al contrario, sucedió algo que no sucede en ningún otro país pobre donde hayan protestas populares. En menos de media hora funcionarios del barrio y el municipio dejaron las acciones de recuperación que estaban haciendo en otros lugares y fueron al lugar para escuchar a las personas y explicarles el estado de gravedad que había en muchos lugares.

¿Fue la policía al lugar?

¿La policía?, no solo fueron varias patrullas sino que también estaban ahí más de 4 guaguas de tropas especiales…

¡Candela! ¿Y qué hizo la gente, retrocedieron?

Si ta’ bien, la gente ahí estaba obstinada y cuando el cubano se obstina se cierra y si usas la violencia con ellos no los paras ni con un tren”.

Yo por dentro repaso nuestra historia y concluyo compartiendo su criterio.

¿Y en qué acabó la cosa?

Las autoridades cambiaron los cronogramas de reparación de averías eléctricas del municipio y pospusieron los trabajos de reparación eléctrica que estaban haciendo para reparar postes semicaídos, les pusieron la luz en ese momento a ese barrio, con postes semicaídos y todo. También movieron camiones de recogida de desechos sólidos que estaban trabajando en otros municipios para que recogieran escombros y arboles caídos allá. Hasta agua le bombearon a esa gente, sabrá Dios como.

Ese día dormí un poco más tranquilo. Mientras las autoridades de municipios como 10 de Octubre den respuesta revolucionarias, como esas que se vivieron ahí, para manejar crisis en las que priman lo humano y revolucionario, tendremos esperanza de salir de futuras crisis. Mientras seguimos buscando la fórmula de un socialismo sostenible.

Quedó en evidencia que el Gobierno Revolucionario no les da el mismo tratamiento a las manifestaciones populares genuinas que a las que hacen el grupo de personas que reciben dinero del gobierno de Estados Unidos con el fin de destruir la Revolución.

Días después leo una entrevista que le hicieron a nuestro prestigio intelectual Aurelio Alonso. Ahí habla de Fidel y nos recuerda cómo este manejó otra pasada protesta popular, de mediana magnitud, que sucedió en el año 1994. Al llegar al lugar Fidel le dijo a todos los militares que ahí estaban: “pase lo que pase aquí nadie puede sacar un arma”, luego se dirigió a las personas y les dijo “bueno, yo vengo aquí porque me han dicho que hay disturbios, que hay oposición, que hay una situación, ¿qué es lo que pasa?” y la gente empezó a dialogar con él. Los mismos que estaban gritando “abajo Fidel’” , “abajo la Revolución”, acabaron gritando “qué viva Fidel!”. El límite a la libertad de expresión en una Revolución, es la conciencia de los hombres.

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