La lógica imperial

Por: Alejandro Martínez

Hace algún tiempo, estuvo en debate el anuncio de política hacia Cuba del tan citado presidente Trump. Muchas opiniones intentaban dilucidar la dinámica que estaba detrás de esta, y penetrar algo que ya se menciona como si fuera del pasado, que queremos traer a la fuerza al presente, la lógica imperial.

La lógica imperial, dicho así, nos pudiera sonar a una generación tan alejada de los fuegos en llanos y montañas, nacida en eras tecnológicas, como una frase extraída de las más veneradas sagas de Star Wars, o peor, de algún discurso pronunciado en otros tiempos por algún manual del otro lado del meridiano 0.

 Lo cierto es que no. Los tiempos cambian, las modas y modos cambian, pero las esencias no lo han hecho mucho. Los ricos ya no se pasean  con “Mercedes” que apenas alcanzan 100 km/hora, ahora usan un Bentley personalizado, pero siguen siendo los ricos. Ahora de entre los de abajo salen los que pueden jugar golf, pero siguen siendo los de abajo. El imperio del norte, ahora está en decadencia, pero sigue siendo el imperio.

¿Si las esencias del mundo siguen siendo las mismas, si siguen siendo capitalistas, por qué a veces queremos explicar lo que sucede olvidándolas? El imperio del norte, es imperio en el sentido de su posición ante el resto del mundo, pero es esencialmente, un imperio capitalista. Estados Unidos es un país imperialista, donde el grado de concentración y centralización del capital es tal, que existen relaciones sociales de monopolios. Si obviamos esto, estaremos alejándonos de la realidad, y conocer bien el problema, nos hará darle las soluciones correctas.

El hecho de ser capitalista el sistema, nos dice que tiene una lógica, un fin que obtener, y que todos sus mecanismos se acomodarán en función de esto. A este fin le llamamos en esencia plusvalor, que no es más que la alta ganancia. Pero también se sabe que para que el sistema se mantenga debe moverse de forma ampliada, es decir, su ganancia debe ir en ascenso e invertir cada vez más. Para lograr estas cosas, se buscan métodos. Aparecen así el despido, porque el salario es un costo, y los intentos de apoderarse de otros países para invertir en ellos y tomar sus mercados.

Esta es la lógica del sistema, la del capital. Sobre el capitalista, dentro de este, Marx escribió que no es otra cosa que la personificación del capital[1]. Entenderlo es saber que no luchamos contra personas ambiciosas, sino contra la lógica del capital. Entonces podemos decir que sigue siendo la naturaleza del imperialismo la que bestializa los hombres[2]. Un capitalista puede ser el mejor, más educado y cariñoso padre del mundo, pero al llegar a su fábrica debe despedir para gastar menos. Trump podrá ser un loco, un ambicioso, pero es un capitalista y tiene que hacer  que su negocio y el de sus amigos, los círculos de poder que lo apoyaron, sea rentable.

Dejar  el análisis en el plano de los deseos y ambiciones de un individuo es caer en el juego de las películas donde nos pintan al dueño como un tipo despiadado que quiere despedir porque si, sería renunciar y traicionar la tradición teórica de al analizar ir a la esencia del sistema. Si lo vemos así, seguimos siendo revolucionarios, pero perdemos en puntería.

Tenemos que recuperar nuestras formas de explicar las circunstancias. No se trata de llamarse marxista o no, se trata de pensar más allá. Al igual que Martí en su tiempo supo prever que Cuba podría, con su independencia, ser el freno a la expansión imperial de Estados Unidos[3], y lo que la construcción de un canal en Panamá representaría para nuestro país, al igual que Fidel, tenemos que aprender a escuchar la yerba[4].  Nuestra lectura de los hechos debe ser profunda, porque en política lo real, ya sabemos que  no se ve[5].

Olvidemos la maldad de los hombres como centro de alguna explicación y centrémonos en los intereses que están representando. Estados Unidos no quiere apoderarse del mundo, sino que necesita apoderarse del mundo. Necesita hacerlo para que su sistema perdure, ahí debemos apuntar. Debemos entender que a nosotros nos guían valores morales, a ellos, solo los guían valores de la alta ganancia, los sigue guiando el plusvalor.

Si bien es necesario el deseo humanista del bien de todos, hay que entender los problemas que nos rodean de la mano de nuestra rica tradición teórica revolucionaria, que por eso, también se ha luchado.

[1] Carlos Marx: ¨El Capital. Tomo I¨

[2] Ernesto Guevara: “Discurso pronunciado el 30 de noviembre de 1964”, en ocasión del alzamiento de Santiago de Cuba.

[3] José Martí: “Obras Completas. Tomo XX.” Centro de Estudios Martianos. 2001.La Habana

[4] Frase dicha por Raul Roa a sus amigos en numerosas ocasiones.

[5] José Martí: “La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América”. La Revista Ilustrada, Nueva York, mayo de 1891. Obras Completas tomo VI.