¿Canto al bidet o a la libertad de expresión?

Por: Alina Bárbara López Hernández

A pesar de criterios denostadores que la consideraron en su época una publicación moderada, conservadora y españolizante,[1] Revista de Avance (1927-1930) ha sido valorada por estudios posteriores como la portavoz del vanguardismo en Cuba.[2] Sus páginas se abrieron a la producción artística, literaria y —en menor medida— filosófica más novedosa de esos años. Ella daba la espalda a los presupuestos del Modernismo, pero su intención declarada de ser una plataforma de intercambio y polémica permitió que concepciones estéticas y filosóficas de opuesto signo dialogaran en igualdad de condiciones.

Esto explica la reacción de los avancistas —Jorge Mañach, Juan Marinello,  Felix Lizaso y Francisco Ichazo— ante una nota que publicara la revista peruana Amauta, dirigida por el marxista José Carlos Mariátegui, sobre la aparición en Revista de Avance de “Oda al bidet”, del español Ernesto Giménez Caballero, que los intelectuales del continente entendieron como ejemplo de deshumanización del arte. Los editores cubanos responden en su sección “Directrices”:

Este  intento  de valorar el  arte  según  sea humano o deshumanizado parece en  exceso esquemático, y  la  discusión  que  lo  mantiene sobremanera  ociosa.  El  arte  no  es  bueno  ni  malo porque  sea  humano  o deje  de  serlo. Su  autenticidad responde a criterios estéticos y  no morales  ni  sociales. Publicamos, pues,  la composición  del Sr. G. C. porque  la  juzgamos de  un  genuino  valor  estético,  cuyo  grado  no importa  ahora precisar.[3]

El juicio de Amauta ignoraba el hecho de que una característica de la poesía vanguardista fue evadir la tónica ensimismada, ascética y contemplativa del sujeto lírico modernista, que se aislaba, pesimista, de su entorno; y ser irreverente al tomar como motivo, no a la muerte, la soledad o el hastío, sino a objetos inanimados —recordemos “Salutación fraterna al taller mecánico”, de Regino Pedroso— y a veces, como es el caso del bidet,[4] insólitos. Pero los responsables de la revista cubana tenían, además, otro argumento, en mi opinión más contundente: “entendemos que uno de los modos de contribuir al enraizamiento de las nuevas ideas consiste en ofrecerles una oportunidad de contrastación enérgica, en someterlas a la prueba polémica, contra las ideas adversas fina y fuertemente sustentadas”. [5]

Era esta la generación del veinticinco, cuyas relaciones estuvieron basadas en el respeto a la diversidad, el culto a la polémica y la capacidad de sostener debates. A ello hacían honor con este tete a tete, que, por demás, no enfrió para nada las relaciones con Mariátegui, la Revista de Avance representó por un breve tiempo a Amauta en la Isla y, a la muerte del pensador y revolucionario peruano, le dedicaron íntegramente su número de junio de 1930.

[1] Así opinaron Raúl Roa, Alejo Carpentier y Luis Cardoza y Aragón.

[2] Es el criterio de Yolanda Wood y otros especialistas.

[3] Revista de Avance. Directrices, año II, T III, no. 25, agosto de 1928, p. 204.

[4] Un bidé o bidet (del francés «bidet», caballito, en alusión a la postura que se emplea durante su uso) es un recipiente bajo con agua corriente y desagüe, generalmente fabricado de porcelana o loza, ideado para asear los órganos genitales externos y el ano, aunque también utilizado para lavarse los pies. Es útil también para baños de asiento en personas que padecen hemorroides. Elemento habitual del cuarto de baño de muchos países, y prácticamente desconocido en otros.

[5] Ibídem

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