Cuba ante Irma

Foto: Ismael Francisco Gonzalez Arceo

SOLIDARIDAD, DISCIPLINA Y ORGANIZACIÓN

Por: Mario Valdés Navia

Desde pequeño crecí con la convicción de que si los marines desembarcaban alguna vez en Cuba se daría aquí la epopeya más grande de la historia y, al final, el pueblo combatiente saldría vencedor. Ese espíritu de lucha y de victoria -que Fidel encarnó mejor que nadie- es un rasgo de la idiosincrasia cubana y sus raíces se hunden en nuestra historia, pero también en el propio entorno natural cubano, al centro mismo del bien llamado Mar de las Tempestades.

Las visitas registradas de los ciclones al archipiélago datan del segundo viaje de Colón, pero ya copaban la tradición oral de los aborígenes que los nombraban con la voz caribe huracán (viento fuerte). Desde entonces, estas hecatombes han sido un momento de lucha, sacrificio y heroísmo donde se muestran y consolidan muchos de los valores más caros a los criollos: el valor, la tenacidad, la solidaridad y la laboriosidad.

A su vez, durante el último medio siglo, el Gobierno Revolucionario ha construido, uno de los sistemas de defensa civil más efectivos del mundo, a partir del principio de la alerta temprana, que ha fomentado el logro de altos niveles de  disciplina y organización popular mediante un conjunto de operaciones de índole cívico-militar que han calado en las masas incorporándose al habitus de varias generaciones isleñas.

Incontables son las vidas humanas y los recursos materiales que se han preservado gracias a este modelo de lucha contra huracanes de carácter estatal pero de amplia participación popular -¡aquí sí!-, mérito indiscutido del socialismo cubano ampliamente reconocido a nivel regional y mundial.

En días recientes, el sistema fue puesto a prueba como nunca antes pues la fuerza del superhuracán Irma fue la mayor de la historia conocida y su dirección, al bordear la costa norte de la isla, afectó a casi todos los municipios cubanos. Aunque perecieron diez compatriotas y los daños materiales han sido inmensos, sobre todo en la red hotelera de la cayería norte, el funcionamiento exitoso del sistema de defensa civil convirtió esta gesta en una victoria más del pueblo ante las adversidades naturales.

Es indudable que en esta esfera, donde se precisa de un alto nivel de socialización de las actividades, en particular de la coordinación de diferentes ramas de la producción, los servicios y las unidades especiales de las instituciones  armadas, el modelo del socialismo de estado deja una herencia inestimable que el modelo futuro de socialismo cubano no debe perder. ¡Lástima que no sea así en otras ramas de la sociedad como la economía y la vida socio-política!, pero la realidad siempre es más rica que los modelos y el socialismo de estado también es socialismo, aunque quizás no sea el mejor de todos.

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