Mensaje desde la ciudad

Foto: Ismael Francisco

Por: Isabel Cristina Lopez Hamze

Ahora que pasa un ciclón estoy pensando en ti. En tu casita de tejas frente al mar, en las rústicas paredes de madera y en tu sonrisa alegre. Ahora que el viento amenaza con romper mis cristales pienso en las olas gigantescas que arrastrarán tus cosas hasta las profundidades marinas. Ahora que declararon la alarma ciclónica en mi ciudad, pienso en lo extensa y lo difícil que será tu fase recuperativa en ese hermoso pero recóndito lugar.

Y pienso en ti ahora porque estuve allí, en tu linda casita a la orilla del mar, en ese maravilloso sitio donde se unen el rio y el mar. Pienso en ti porque me enseñaste a tender la ropa sobre las piedras de la playa, porque me hablaste de tus amores de juventud, porque me llevaste el café a la cama y me contaste las historias tristes de los otros ciclones. 

Antes de estar allí yo nunca había pensado en ti. Tu nombre, tu casa y tu historia eran parte de las estadísticas de los daños causados por los otros ciclones. Y ahora que estoy pensando en ti, me siento doblemente inútil y doblemente triste, porque mis mensajes de amor no levantarán tus paredes, porque la ropa que recojo para ti no te quedará tan bien como aquel vestido azul que se perdió entre las olas, porque mi angustia, no aliviará tu angustia.

Pero deseo que sepas que pienso en ti, en tu nombre, tu casa y tu historia, en todo lo que tenemos en común, en todo lo que nos une en este constante “volver a empezar”.

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