Avión contra huracán

Debió ser un espectáculo impresionante. En el Boeing 737 van 170 almas con destino a San Juan cuando el mayor huracán del Atlántico llega a Puerto Rico. No es el mayor de la historia, ese fue Patricia en octubre de 2015 con vientos de 345 km/h, Irma tiene 295 km/h pero a diferencia de los que han soplado con más fuerza,  es el único que ha mantenido su velocidad por 24 horas seguidas. El DL431 va en dirección del fenómeno atmosférico que arrasó el 90% de Barbuda como si fuera una casa de muñecas, y va intencionalmente.

Delta sabía que cuando su avión llegara a Puerto Rico Irma estaría azotando la isla, pero decidió seguir adelante.En Puerto Rico habían vientos de 200 kilómetros por hora, los demás aviones dieron vuelta atrás pero este siguió adelante, tenía un plan. Sus meteorólogos calcularon un espacio entre el primer brazo y el ojo de la tormenta. Hicieron lo que debe ser una de las mayores maniobras aéreas realizadas en el Caribe, y una gran apuesta.

En efecto, el avión aterrizó cuando todavía había poco viento. En solo 40 minutos se bajaron los tripulantes, se echó combustible, se hizo revisión técnica, se suministró todo el avión y la cabina, hasta subieron los nuevos pasajeros. Regresó rumbo a Nueva York como si fuera un viaje de rutina, y puede parecer increíble para nosotros, pero casi que lo era. Para un piloto experimentado, un huracán categoría 5 no es muy diferente de los tornados que se encuentran en el centro de Estados Unidos.

Delta no arriesgaría dejar su avión en San Juan, sabiendo que no sobreviviría los vientos huracanados, en el aire estaba más seguro que en tierra, y cumplieron el plan de vuelo. Quien haya tomado la decisión de dar luz verde debió respirar aliviado, seguro pronto veremos la película de Hollywood al respecto. Lo que no podemos es imaginar los rostros de los pasajeros cuando iban directo hacia la tormenta, y si era un vuelo con wifi a bordo, menos aún.

En estos momentos que no sabemos la magnitud del desastre provocado por Irma en la isla, nos queda la satisfacción de que nuestra Defensa Civil es como el mejor de los pilotos, y los cubanos somos pasajeros de mucha experiencia cuando de huracanes se trata. Si esta aventura de avión contra huracán fue bien, la de Cuba contra Irma lo será también.

(Con información de Magnet)

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