¿Debe ser el centrismo nuestro principal objetivo?

Por: Osmany Sánchez Roque

No hay un día en que no aparezca algún post hablando del centrismo. Es como si existiera una competencia para ver quién es más inteligente a la hora de abordar un tema buscándole constantemente nuevas aristas. Ya una vez escribí que de política hay que hablar claro, mientras más términos empleemos y más “intelectuales” pretendan ser los debates, más alejados estarán de la mayoría.

Hace unos años leía a diario blogs como Cambios en Cuba o el blog de Yohandry y en ellos se mostraban pruebas, evidencias de la dependencia de los grupos “disidentes” de la entonces SINA. Un cheque firmado por ellos que probaba que recibían dinero de terroristas o una foto “votando” por el presidente de los Estados Unidos en un simulacro. Con esto no hace falta más. Una imagen vale más de mil palabras.

Es innegable que hay personas que nos quieren hacer pasar gato por liebre y camuflados de izquierda crear brechas dentro de los revolucionarios, pero que lo logren o no, no depende tanto del discurso de ellos, como de la respuesta de nosotros. Los denunciamos oportunamente, y luego vamos a reforzar nuestras bases.

Puedo estar equivocado y seré receptivo con quien tenga una opinión diferente, pero a mi juicio los objetivos de nuestras críticas deben ser los corruptos, los simuladores, los que desde dentro están haciendo daño. Hablo de la maestra que cobra por repasar a los mismos estudiantes a los que le da clase, del administrador que en voz alta por el celular dice que ya no le queda pollo, pero “el jueves entra” o de la muchacha que no se pudo operar porque no había anestesista.

La efectividad de un mensaje no es necesariamente directamente proporcional a la cantidad de personas que lo transmite y eso nos está pasando con el tema del centrismo. Alguien me decía hace unos días que estaba aburrido del tema del centrismo y no sé si aburrido, pero por lo menos saturado debe estar, además de confundido.

Tomemos a LJC como ejemplo. Tradicionalmente desde dentro de Cuba algunos han insistido en colocarnos en el centro o incluso en la derecha, como han dicho en algunas conferencias impartidas en universidades cubanas. Desde fuera nos ponen como “oficialistas” o nos utilizan para mezclarse con nosotros y defenderse.

Esta campaña contra el centrismo ha venido como anillo al dedo a algunos para saldar cuentas personales y lo peo no es que cualquiera que no critique el centrismo es mal visto y si se dedica a criticar algo que considera mal hecho entonces corre el riesgo de ser incluido en la lista.

¿Cuántas personas dentro de Cuba leen las ideas expresadas por los que camuflados se hacen pasar de izquierda? No minimizo el dato, pero estoy seguro de que son muchos menos que los que sufren a diario el mal trabajo de algunas de nuestras instituciones. Yo creo que hay que definir mejor los temas a los cuales dedicamos nuestras energías.

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