Lo que debe ser salvado


Por: Harold Cardenas Lema

Aborrezco la hipocresía que filtra la memoria de los hombres y toma de ellos lo políticamente correcto. Así olvidamos al Mella hereje, al Villena que combatió los errores en su propio Partido, al Che Guevara profético que hoy sigue sin publicarse, al Fidel que para liberar su país debió burlar reglas impuestas por quienes se consideraban los más revolucionarios del momento.

No comparto el sentimiento vergonzante que supone a esta juventud menos valiente o comprometida que nuestros padres o abuelos. El problema es todo nuestro y no de los adolescentes, a quienes por muchas razones no hemos sabido llevarles a fondo el mensaje de qué es la Revolución. Peor aún, les hicimos creer que el socialismo era hecho por otros, una herencia que debían cuidar, y cada generación necesita su propia revolución, construir algo de lo que pueda estar orgullosa.

¿Cuándo perdimos la capacidad de atraer a los jóvenes a través de símbolos? ¿Cuándo la disciplina comenzó a ser más importante que la rebeldía?

Lo más valioso en el pensamiento de nuestros héroes es lo que puedan aportar a la lucha política del presente. Si embargo vemos un esfuerzo para hacerlos políticamente correctos y vaciarlos de herejía, precisamente lo que podría mover a otros para seguir su ejemplo. Hoy comienza el período histórico en que intentarán manipular a los grandes hombres, sacar sus ideas de contexto para apoyar causas que ellos nunca comulgarían. Entonces toca seguir más su ejemplo que un empacho de frases que siempre sirven a quien las utiliza.

Desde que surgió el socialismo en Cuba estaba claro que habían varios caminos a seguir, hoy siguen estando ahí, con las respectivas mentalidades que los sujetan. En lo personal me siento más identificado con el país que se propone lo imposible y sabe dar lo mejor de sí en las peores circunstancias, como en los 60. Me entristece la Cuba que se paraliza por el miedo cuando está bajo presión y se va a los extremos, aunque sea con las mejores intenciones.

Se acabó el tiempo que teníamos para pedir permiso o buscar la aprobación de nadie. Toca hacer como han hecho nuestros héroes, demostrarle a todos, incluso a los tuyos, que hay un camino mejor, luego la historia pone a todos en su lugar. Quizás nuestra revolución sea precisamente salvar la Revolución, de sus enemigos y de sí misma, esa parece ser la obra de esta generación.

Para contactar al autor: haroldcardenaslema@gmail.com