Nostalgias de hace poco


Por: Harold Cárdenas Lema

Cuba se siente distinta. Extraño a mi presidente criticando el triunfalismo y la estridencia, fustigando en público los problemas de la prensa. Añoro el Partido que promovía un movimiento nacional para cambiar la mentalidad de los más ortodoxos, sin necesidad de marginarlos, como si fuera un problema de todos. Extraño la seguridad con que se anunciaban transformaciones necesarias, sin que nos ganaran las inseguridades o la paranoia. Son nostalgias de hace pocos años, tan distintos y tan cerca.

Dónde fueron las sesiones de esa Asamblea Nacional que anunciaba cambios y no necesitaba darse terapia a sí misma para sentirse en control, que decía (y creía) que todo era posible. Ojalá pudiéramos repetir ese enero de 2013 cuando recuperamos la posibilidad de viajar sin mediaciones, o permitimos la compraventa de autos y casas. Extraño la imposición del sentido común sobre nuestros errores y limitaciones.

No es que no existieran problemas igual de complejos, pero la actitud era otra. Al comenzar los Lineamientos se generó un nuevo consenso, como hacía Fidel, y logramos sentirnos parte de algo. Marino Murillo decía con crudeza lo difícil del momento y su honestidad nos hacía sentir más seguros, quizás tocando fondo y conscientes de los problemas podríamos encontrar la luz al final del túnel.

Cuando fue necesario nos apretamos el cinturón, ahorramos energía, renunciamos a las “gratuidades” en pos de un mejor orden económico. Pocos recuerdan que hace menos de una década el emigrante era un traidor para algunas instituciones, en poco tiempo logramos cambiar esos prejuicios. Fuimos menos homofóbicos como sociedad, los cimientos que soportaban el miedo a Internet comenzaron a ceder, el propio Raúl legitimaba el cuentapropismo y otras formas de gestión, parecía que mucho era posible.

La esfera pública comenzó a nutrirse. Luchamos en la blogosfera cubana y tuvimos victorias que prometían una mejor relación con el Estado, tan aplastante fue la irrupción de nuevos blogs que la blogosfera opositora debió mudarse al periodismo. El 17 de diciembre de 2014 fue el clímax, ver a Raúl estrechar la mano de Obama sin hacer concesiones nos hizo creer que podríamos hacer lo mismo desde la sociedad civil, no contamos con las reservas de paternalismo, soberbia y verticalidad que esperaban su contraataque.

Extraño ese sentimiento de ver a los Cinco cantar junto a Silvio en un concierto, saberlos entre nosotros como una carga más contra los bribones, sin los complejos que tienen los que padecen insularidad extrema. Extraño a Josefina Vidal dándole pelea a los yanquis como un epítome de lo que ha construido la Revolución en medio siglo. Echo de menos el sentimiento de vivir en un país que se mueve hacia el futuro y no el pasado. Extraño no sentirme a la defensiva, escribiendo un post crítico tras otro como si este país no tuviera tantas cosas buenas que pasan invisibles ante nosotros, maldito mecanismo de defensa.

Y sí, tengo nostalgia de cuando Raúl dedicaba más tiempo a movernos el piso, pero sé cuánto lo necesitamos. En estos días difíciles, de muertes injustas e incertidumbre, tranquiliza que sea Raúl quien esté a cargo del proceso de continuidad generacional.

No puedo evitar sentirme más identificado con la Cuba que buscaba un cambio de mentalidad. Añorar al presidente que promovía la crítica como método revolucionario, animando a “buscarse problemas”. Hoy me falta la energía de Alfredo Guevara con su cruzada movilizadora de jóvenes, los artículos de Guillermo Rodríguez en Segunda Cita y las preguntas incómodas de Fernando Martínez Heredia. La muerte traicionera, parece llevarse primero a los herejes, como si quisiera debilitarnos más. Por eso y porque Cuba se siente distinta, tengo nostalgias de hace poco. Ojalá pronto sean un mal recuerdo.

Para contactar al autor: haroldcardenaslema@gmail.com