¿Robo o regalo de cerebros?


Por: Joe Michel López

Es sabida la guerra que existe contra nuestro país por el gobierno de EE.UU pero escudarnos bajo chicles de querrá fría no solucionarán nuestro problemas internos.

No es un secreto que el personal altamente calificado que se forma en Cuba está aún lejos de recibir un salario acorde con los principios socialistas (de cada cual según su capacidad a cada quien según su aporte). Lo más duro no es eso, es que no está claro que necesitan estos trabajadores para volver vivir de su trabajo (ya que productivos son ya y mucho), solo se les pide confianza. Confianza y fuerza que le seguimos dando (los que por H o por B sigan posibilitándoselo), pero siempre bajo la presión de que la confianza no nos ayuda a planificar objetivamente la creación y satisfacción de las necesidades materiales de nuestros hijos, hijos que tanto añora nuestra nación.

Otro problema que sufren estos sectores es el ineficiente uso de los canales democráticos de comunicación revolucionarios. ¿Por qué no se puede usar medios como el Juventud Rebelde para responder los intereses de muchos jóvenes que no se ven reflejados en esos medios actualmente? ¿Nuestros investigadores de Comunicación Social no pueden presentar trabajos para solucionar esta problemática a nuestros dirigentes? ¿O es que estos trabajos ya se llevan años haciéndote y lo que pasa es que no se ejecutan estas políticas por alguna otra causa?

Creo que una pregunta más acorde es preguntarnos que obliga a muchos jóvenes profesionales cubanos a abandonar importantes sectores de desarrollo, medulares para nuestro país.

La respuesta a esa pregunta yo creo que todos la sabemos, lo que los obliga es la imposibilidad de vivir de su trabajo estatal.

Otra cosa es ¿por qué no se pueden desarrollar mejores políticas para que aquellos jóvenes que se fueron puedan volver hoy a nuestro país como colaboradores?

¿Por qué no se puede permitir que cubanos de bien que le fue bien en otros países no pueden invertir en nuestro sector de inversiones extranjeras?

El cómodo manto del uso de clichés de guerra fría puede que parezca una buena estrategia de marketing político revolucionario, pero la realidad es que este tipo de estrategias solo logra que se acumulen carencias sociales serias. Carencias que se acumulan de manera peligrosa y que el día que se ejecuten políticas revolucionaras (para eliminar este tipo de distorsiones) en la etapa de cambiar todo lo que deba ser cambiado, serán más difícil de incluir en esa ecuación costo beneficio que nos permitirá alcanzar un desarrollo económico sostenible sin perder nuestra unidad nacional y el proyecto revolucionario.