El tiempo pasa

Por: Harold Cárdenas Lema

Nelson vive al límite y pocos lo saben. No le interesa llamar la atención, durante años pasa frente a mi casa con su señora cada día y suben el edificio en silencio. No sé su edad o si tiene más familia, no sé casi nada excepto que vive en una situación extrema. Posiblemente siguió las reglas, hizo todo lo que se esperaba de él y aun así no fue suficiente. Al llegar el retiro, la suma de una vida de trabajo se resume a un par de cientos de pesos cada mes, y ni siquiera se queja por ello. Su historia es la de muchos, quienes tienen otras posibilidades les cuesta entender que en Cuba hay gente que solo tiene su salario o jubilación. Quienes deciden los destinos de la gente, en cualquier sistema político, no tienen preocupaciones cotidianas. Nelson más que vivir, sobrevive.

Tiene buena formación, un ingeniero eléctrico seguramente habría tenido otra vida en un país distinto, pero le tocó esta circunstancia. Calcula mucho y no es que le guste la matemática, sino que debe planificar bien su economía. Estudia las calorías que debe consumir una persona al día, no por curiosidad sino para no enfermarse él o su esposa.  En Cuba muchos damos por sentado que todos tienen cubierto al menos lo básico, y no es así. Durante ocho años viví cerca de ellos sin saber de su situación, vergüenza la mía.

No tuve la sensibilidad necesaria para darme cuenta de lo que ocurría, hasta el día que un amigo me contó. Ese amigo que piensa políticamente tan distinto a mí y sin embargo ve cosas como esta. La vida es más rica que nuestros prejuicios y los valores personales no se ciñen a ideologías. Este post saldrá publicado, habrá varias docenas de comentarios al respecto y mañana todo seguirá igual. Esta pareja de ancianos seguirá en su pobreza digna (si existe tal cosa) hasta que este país no supere los fantasmas que lo afectan dentro y fuera. Me temo que quienes viven al límite, no tienen tanto tiempo.

Para contactar al autor: haroldcardenaslema@gmail.com