La felicidad en Cuba


Por: Roberto G. Peralo

Los cubanos nos encontramos a la expectativa cada diciembre, esperando que la Asamblea Nacional anuncia los resultados del crecimiento de la economía. El Producto Interno Bruto (PIB) se ha convertido en el subconsciente de cada cubano, en el indicador para medir el éxito o fracaso del perfeccionamiento de nuestro modelo económico, e incluso de nuestro sacrificio.

Como instrumento para medir el resultado de la economía es uno de los más efectivos que se conocen y se encuentra estandarizado a nivel internacional. Pero no deja de ser un índice en el que muchos no ven reflejada su realidad.

El pasado 20 de marzo se publicó el Reporte de la Felicidad Mundial, donde utilizando instrumentos científicos, se muestra el nivel de felicidad de los ciudadanos, por países y regiones. En dicho informe se explica la metodología aplicada y me pareció muy interesante la forma en que calculan el índice y las conclusiones que muestra.

Leí con detenimiento el informe esperando encontrar los resultados del caso cubano. Pero por alguna razón, que desconozco, Cuba es uno de los pocos países que no se incluyeron en el estudio. Hasta Siria, país que se enfrenta a una guerra civil por más de 5 años participó en el estudio.

El estudio realizado por un grupo de científicos sociales, se basa en una simple pregunta. Se pidió a los individuos que imaginasen una escalera con 10 escalones. La parte superior de la escalera era “la mejor vida posible”, y en la parte inferior fue el peor. Entonces se le pregunta a los encuestados en que escalón usted se encuentra en este momento.

En mi opinión este índice sería un magnifica herramienta para medir y evaluar de forma muy objetiva la efectividad de las políticas y medidas aplicadas por un gobierno tanto regional como nacional. Para el caso cubano no tenemos que esperar a que una institución internacional nos incluya en ese informe. Contamos con suficientes centros de estudios e investigadores sociales, en la mayoría de los casos subutilizados, que pueden asumir anualmente el cálculo de este índice.

Me atrevería a afirmar, a priori, que este indicador por las variables que influyen en él, sería mucho más efectivo y abarcador para medir los resultados de un año de trabajo. El bienestar y la felicidad de los ciudadanos no está ligado solo a la satisfacción de las necesidades materiales producto del crecimiento económico. En ello influye otros muchos factores como: la esperanza de vida, la familia y las relaciones humanas, la satisfacción laboral, el enriquecimiento espiritual, la tranquilidad ciudadana, el sentimiento de libertad.

Solo faltaría la voluntad de querer tener esta información, que sea pública y la vean como un instrumento de trabajo efectivo. Los funcionarios incompetentes lo verían como una gran amenaza y tendrían toda la razón de impedir la aplicación de este instrumento. En cambio, los dirigentes que asumen su responsabilidad como un sacerdocio estoy convencido que si conocieran la existencia de este indicador no dudarían un minuto en aplicarlo. El pueblo podría discernir entonces uno de otros, he ahí su carácter democrático, socialista y liberador, y quizás la razón por la que algo así no ocurra pronto.