El golpe de Batista

Un día como hoy hace 65 años se instauró la dictadura más sangrienta de Cuba a través de un golpe de Estado. Pocos meses antes de unas elecciones donde el Partido Ortodoxo ganaría seguramente, Fulgencio Batista toma el poder sobre las instituciones del archipiélago, con poca resistencia por parte del presidente Prío.

El pretexto de Batista fue la elevada violencia y corrupción reinante, que contrastaba con sus alianzas secretas con la mafia estadounidense para llenar el malecón habanero de hoteles y casinos. La embajada de Estados Unidos reportó al Departamento de Estado que el golpe fue una sorpresa, pero años después se supo que el embajador conocía el plan de antemano y había mentido a sus superiores.

El golpe significó el fin de la Constitución del 40, la eliminación de libertades esenciales, la instauración de la pena de muerte y el final de la autonomía universitaria. Una vez que Batista garantizó la permanencia de los tratados militares y económicos con Estados Unidos, no recibió presión alguna desde el norte para que devolviera a la república su maltrecha democracia.

Pero ya existía una Generación del Centenario que no demoraría en responderle a Batista, al día siguiente del golpe un joven Fidel Castro denuncia ante el Tribunal Constitucional de La Habana los sucesos. Los hilos de la historia comienzan a moverse imperceptiblemente, como casi siempre ocurre.