¿Edificio o parqueo?

De-Construcción en el Pedro BorrásPor: Javier Gómez Sánchez

Caminaba hace días por El Vedado bajo una lluvia que me calaba cada vez más.  En la calle 27, a unos metros de la Avenida G, tuve que refugiarme bajo la entrada de un edificio. En el espacio había ya una persona que lo compartió conmigo. Un hombre de unos 60 años.

No recuerdo lo primero que hablamos. Pero la conversación tomó impulso cuando desde mi posición, noté que se veían por encima de una valla, lo que queda de las ruinas del Hospital Pedro Borrás. Luego de la demolición del viejo inmueble art decó ha quedado un paisaje rocoso ideal para una película apocalíptica.

Ah, yo pensé que el terreno lo habían aplanado-dije con ignorancia constructiva.

El hombre miró al otro lado de la calle y respondió: – Nop… dicen que van a hacer un parqueo. Lo dijo como si un parqueo es lo que se construye cuando no se sabe qué otra cosa hacer.

Yo, sorprendido porque que pensaba que iban a hacer un parque: -¡Un parqueo! Bueno, hace falta para los carros. -dije solidarizándome con la gente que tiene auto aunque sin recordar cuando fue la última vez que vi a alguien dar botella.

Bueno sí, hace falta, pero mejor si hicieran un edificio de familias. Tú sabes la gente que hay por ahí que no tiene donde meterse. -ripostó el hombre solidarizándose con la gente que no tiene carro ni casa.

Me sentí injusto al lado de aquel ser tan sensible, vaya, me sentí miserable, habiendo gente con problemas de vivienda y uno pensando que si facilidad de parqueo, que si tarifa por hora para recaudar, que si un edificio de micro en El Vedado sería un horror. ¡En El Vedado! Condesas y marquesas revolviéndose en las tumbas, en fin.

 ¿Un parqueo o un edificio de micro? O un edificio con garaje, bueno entonces no sería de micro… El hombre siguió hablando mientras yo visualizaba los carros que entraban y salían, y carros y carros y carros.

Como en Moscú…-escuche al hombre interrumpiendo mi visión motorizada.

Como he leído que en la capital rusa el tráfico es terrible, asentí: – Sí, ahí es un gran problema.

El hombre continuó: – …porque en esa zona nada más que está el parqueo del Ministerio de Trabajo…

Tardé un instante en percatarme de que hablaba del restaurante habanero Moscú, consumido hace años por un incendio napoleónico.

Bueno-dije saliendo del trance- si hubiera aquí más carros de los que ya hay sería mucho peor.

Si van a hacer un parqueo que lo hagan de 3 pisos por lo menos-siguió mi acompañante.

Entonces ocurrió una trasmutación, fui yo quien comenzó a defender los edificios familiares mientras el hombre comenzó a defender los parqueos.

Oiga, pero usted sabe lo que es coger dinero para hacer parqueos, de varios pisos o soterrados, en vez de hacer edificios. Habiendo tanta gente que necesita casa – le dije yo.

Terrible. Pero si hay carros, hay que hacer parqueos-me lanzó él.

¿Acaso los carros son más importantes que la gente?-le bateé yo.

No, pero este no puede seguir siendo un país donde un carro de medio pelo cueste no sé cuántos miles-me fildeó él.

Claro que no, sí se importaran más autos y bajan los precios, se venderían como debe ser y más gente pudiera tener un carro-dije haciéndole una seña a mi cátcher imaginario.

¡Así debería hacerse!– repetía él mientras yo me robaba la base.

Sí, pero entonces habría que coger el presupuesto de construir edificios para hacer parqueos, ampliar avenidas, construir elevados, asfaltar con más frecuencia – dije deslizándome.

Es verdad, la ciudad no está preparada y habría que hacer mucho -respondió el hombre notando que amainaba.

Muchísimo, pero lo jodío es que tengamos que pagarlo también los que no tenemos carro o peor, los que ni siquiera tienen casa– quedé pensando yo.

Mientras caminábamos hacia la estrecha avenida tuvimos que detenernos para dejar pasar un Toyota de hace algunos años. Lentamente y con los cristales subidos, pasaron rodando frente nosotros antes de perderse entre los demás carros, unos 70 mil cuc.

Para contactar al autor: javiergosanchez09@gmail.com