Juntos y revueltos

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Por: Javier Gómez Sánchez

La apertura legal a nuevas formas de propiedad ha ido introduciendo cambios en la composición social de algunas zonas geográficas en la capital cubana. La compraventa de viviendas está provocando un desplazamiento de grupos de personas que poseían por circunstancias históricas una casa grande con jardín y garaje en una zona residencial, pero que les era incosteable mantener adecuadamente, para dar lugar a un nuevotipo de propietarios con un mayor manejo económico.

En las zonas residenciales de los municipios capitalinos de Playa y Plaza (El Vedado), el fenómeno es notable. Especialmente en Playa donde en barrios como Miramar, Náutico, La Sierra, Monte Barreto, Buena Vista (en su zona baja) cuadras casi completas con casas compradas y reconstruidas exhiben ¨el discreto encanto de la burguesía¨.

Una icónica fotografía tomada en el Berlín de 1989 mostraba una escena callejera en la que un moderno automóvil Audi había chocado con un viejo auto Trabantfabricado en la RDA. La imagen se convirtió en un símbolo de la reunificación de Alemania.

Al cruzar un semáforo de La Habana es inevitable recordar aquella foto al ver la combinación de almendrones (ya convertidos casi en su totalidad en trasporte público), los Ladas de la era soviética, y los nuevos autos asiáticos.

Si bien la Revolución erradicó en Cuba la segmentación de la sociedad en clases sociales dando igual oportunidad de acceso al trabajo, el estudio o la salud, persistió la existencia de zonas o capas diferenciadas producto de una tradición de siglos. Este fenómeno fue recogido por la cinematografía y la televisión cubanas en obras como Algo más que soñar (1984) y Se permuta (1988). Un ejemplo más reciente es Habanastation (2011).

Pero en la actualidad se van perfilando ciertos conflictos indirectos de convivencia entre la ¨nueva clase media¨ (No ¨nuevos ricos¨, es ridículo llamar rico a quien posee una casa y un auto chino de tercera categoría para la industria automotriz) y las capas más proletarias al vivir juntas en municipios en que el segundo grupo seguirá siendo mayoría.

Se ha creado un efecto inflacionario en la venta de productos y servicios que el propio sector privado ofrece en esas zonas. La política nacional de precios del sistema de comercio estatal no ejerce ninguna influencia en esto y el fenómeno crece de forma paralela.

Tal vez su expresión más sensible es en la venta de productos agrícolas, donde el mismo producto se vende a mayor precio en Playa que en otro lugar sin justificación alguna. Incluso dentro del mismo municipio Playa los precios pueden variar con caminar unas pocas cuadras o por estar la venta ubicada cerca de un centro comercial.

El surgimiento y persistencia aun de formas de venta como las carretillas, ahora bajo severas críticas, además de arrabalizar más la ciudad, permitieron maneras altamente informales en las ventas, donde el vendedor establece el precio según el comprador, lo que puede estar determinado además del factor geográfico, por si este va a pie o en auto, el tipo de auto, la forma de vestir, el celular que lleva y hasta el color de la piel o si tiene acento capitalino.

Estas formas de transacción y la mentalidad que exponen, han llegado a extender maneras que bajo lejanas influencias ancestrales son habituales en naciones del ámbito caribeño, pero ajenas a las tradiciones cubanas.

La existencia de una burguesía lumpen que está dispuesta a pagar el precio que se le exija sin importarle mucho el efecto que esto provoca, se convierte en estímulo y sostén para estos y otros modos de especulación.

Es lógico que la diferencia en el ingreso determine la posibilidad de gasto. En la mente de alguien que ingresa más de 500cuc mensuales 1 cuc no tiene el mismo ¨valor¨ que para alguien que ingresa apenas 40 o menos. Aunque vivan a metros de distancia.

A una persona del primer grupo no le importa mucho comprar a un especulador una jaba de papas o un cartón de huevos por 3 cuc porque en definitiva cuando pisa el acelerador de su GeelyEmgrand quema esa misma cantidad en menos de una hora.

En medio del desabastecimiento agrícola los mercados manejados por cooperativas retienen ocultos decenas de sacos de papas que no sacan a la venta, destinados a ser vendidos a clientes dispuestos a pagar el saco de 50 libras a 100 pesos o hasta 5 cuc (que por cierto te lo llevan hasta el maletero del auto, no faltaba más). Conociendo que el precio por libra establecido es de 1.00 peso, el comprador está pagando por el saco el doble o más.

En el surgimiento de comercios privados igualmente se manifiesta. Si bien es cierto que males como políticas artificiales de precio, la escasez de ofertas intermedias ya que casi todos quieren ser ¨boutiques¨, aumentos deliberados ante la dificultad de manejar un stock fluido de productos, son todas situaciones extendidas, tienen una presencia más notable en estas áreas mencionadas como ¨de convivencia¨.

La solicitud de servicios de mantenimiento, reparación o transporte pesado se ve encarecida meramente por mencionar que se trata de estas zonas.

Probablemente se vea en el futuro algo corriente en ciudades extranjeras donde la capa media profesional huye de zonas invadidas por la clase más alta ante el encarecimiento de la vida que esto provoca.

Personalmente no comparto la satanización del sector privado, todo lo contrario, soy su enérgico defensor. Pero este sector es producto del socialismo por lo tanto sus efectos no pueden propiciar la ausencia de este.

Por eso es necesario vigilar y estudiar los nuevos escenarios en su trasformación económica y demográfica. Buscar entonces políticas que eviten el impacto negativo de la existencia de una minoría dentro de la mayoría.

Ya se han dando pasos correctos con la regulación de precios de productos agrícolas, aunque debe fortalecerse.

No basta solo con mantener políticas nacionales de cobro de servicios, donde un kilowatt cueste lo mismo en Playa que en el Cerro o que los impuestos sean los mismos. Si no también buscar políticas de control de precios que impidan parcelas especulativas con toda la autoridad que requieran.

Porque como afirmaba Rousseau: ¨Entre el débil y el poderoso, la libertad esclaviza. Solo la ley libera.¨

Para que la feliz solvencia de unos no aumente la pobreza de los otros.

Para contactar al autor: javiergosanchez09@gmail.com