Palabras por Fidel

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                       fidel-castro-1    “El sol quema con la misma luz que alumbra. El sol tiene manchas.

                           Los agradecidos ven la luz. Los desagradecidos ven las manchas”

                                                                                                                                  José Martí

Gracias Fidel: Así rezaba una pequeña placa que, con tonos blanco y negro que simbolizaban los colores de la bandera del “26 de Julio”, se pegaba en las puertas de entrada de las casas en los primeros años de La Revolución.

Y había razones para ponerlas porque Fidel, al frente la Revolución, lo primero que hizo fue tomar una serie de medidas que beneficiaban material y espiritualmente al pueblo: Reforma Agraria, que acabó con el latifundio y dio la tierra a los campesino; Reforma Urbana, que hizo dueño de las casa a los que l a vivían, subsidiando a los dueños; Campaña de Alfabetización, que eliminó el analfabetismo en la Isla, creación de un sistema gratuito de becas para los estudiantes… En ese sentido fue un verdadero redentor: dio de comer al hambriento, de beber al sediento y abrigo al desvalido

Fue un hombre de vasta cultura, incluyendo la científica-técnica, a pesar de que por su formación académica era un hombre de letras. Esa cultura estimuló e hizo mayor su espiritualidad, lo que hizo y dio a su pensamiento un motivo de fuerza más para vivir y enfrentar resueltamente los desafíos que tenía Cuba ante sí.

No podía faltar en sus evocaciones El Apóstol, del cuál fue un ferviente estudioso y discípulo profundo. Quizás por eso, como una casualidad dialéctica de la propia vida, en feliz coincidencia con los versos martianos, cultivó la esperanza “en julio como en enero”.

Todo esto le dio la capacidad de luchar, que fue siempre su palabra de orden, para salir siempre adelante ante las dificultades. Para el no había nada imposible, por lo que la idea del socialismo sostenible, que ahora se esgrime, no puede ser una simple consigna.

Para dar continuidad al Socialismo y evitar lo sucedido en la URSS y en el campo socialista europeo, este último tiene que ser creativo y nuevo, Si esto no sucediese, no se cumplirían sus palabras del concepto de Revolución de “cambiar todo lo que tenga que ser cambiado”. Ante un enemigo tan poderoso, no podemos permitirnos ese lujo. Debemos estar dispuestos constantemente a debatir y emitir nuestras opiniones con valentía e impedir con esto que la burocracia se apodere del discurso político.

Una compañera y colega nuestra, geóloga, que trabajó en nuestro Instituto, Lilavatti Díaz de Villalvilla y Carbó, hoy jubilada, tuvo el honor en su adolescencia de decir las palabras a nombre de todos los alfabetizadores en la Plaza de la Revolución, el 22 de diciembre de 1961, cuando el pueblo de Cuba, junto a Fidel, celebró el triunfo de esta Campaña. En aquella ocasión Lila concluyó sus palabras diciendo: ¡Fidel !, ¡ Fidel ! ¡Dinos que otra cosa tenemos que hacer!

Fidel, como partió de México hacia Cuba un 25 de noviembre de 1956, para ser “libre o mártir”, por coincidencia también partió un 25 de noviembre de 2016 hacia la inmortalidad; pero antes de partir nos dejó dicho con el concepto de Revolución, que cosa es lo que tenemos que hacer. ¡Qué así sea!.

Nyls G. Ponce Seoane.

La Habana, 28 de noviembre de 2016.