Raúl y el método revolucionario


raul_castro_santiagoRaúl sigue siendo un hombre de acción. En cuanto se confirmó el peligro que representa Matthew para el territorio nacional, fue al Oriente con todos los ministros posibles de llevar.

Entre la edad y la costumbre de verlos en otras responsabilidades, a veces olvidamos que estos son los mismos hombres que derrocaron una dictadura sangrienta en nuestras calles y montañas. Entonces llegan momentos de tensión, que nunca deseamos pero donde hay que actuar con rapidez y decisión, y regresa la memoria sobre lo que es la Generación del Centenario.

La logística que lleva el desplazamiento de un mandatario debe ser complicada. Su presencia no debe ser tan importante como la garantía de que se tomen todas las medidas de protección posibles. Es decir, quizás no sea ni necesario en la práctica que esté físicamente como que se organice bien todo… pero para los cubanos este es un simbolismo importante.

Después de una república dominada por la oligarquía y los intereses extranjeros, donde los presidentes hacían más demagogia electoral que contacto popular, llegó Fidel Castro. Un líder con todas las letras, con carisma natural. Y desde el inicio estuvo con el pueblo directamente, sin ensayos ni limitado a que la prensa hiciera uso de ello, sino de verdad.

Entonces los cubanos nos acostumbramos a eso, que Fidel estuviera en los momentos de crisis. Incluso más allá de eso: que quien nos represente al máximo nivel, más allá del nombre, le toca acompañar al pueblo en situaciones así. Por eso es bueno que Raúl esté en Santiago, una muestra de ser consecuente con lo que se espera de alguien en su posición, de lo que debe asumir también quien lo suceda en el futuro.

Y no es que no extrañemos la relación que tenía Fidel con los medios, la comunicación política que él asumía y debe ser retomada, es que son otros tiempos. Raúl llega al Oriente y revisa lugar por lugar, hombre por hombre, y con su presencia irradia responsabilidad a los demás.

Aunque ya existan los planes de emergencia, se asegura que el sistema de trabajo funcione bien e “institucionaliza” la preparación para el huracán, por usar algún término. No hay poca previsión en un caso así. Es bueno confirmar, para quienes pudieran olvidarlo en algún momento, que Raúl es un hombre de acción. Los guerrilleros nunca dejan de serlo.