Fidel Castro: un hombre, un nombre, un símbolo

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Por: Nyls Gustavo Ponce Seoane.

El Hombre

Humanos defectos y virtudes aparte, quizás hayan sido pocas las personalidades históricas de este mundo, como la de Fidel Castro, en que las más extremas, disímiles y contradictorias pasiones se hayan manifestado en torno a él:

Difamaciones y diatribas, bajezas y pequeñeces, aborrecimiento y odio, junto con elogios y aclamaciones, halagos y agasajos, así como muestras de cariño y amor porque cautiva y deslumbra, reflejan lo magno de la grandeza que, aunque simple y sencilla, también es heterogénea, barroca, abigarrada y, por lo tanto, compleja a la vez. Todo mezclado como en un remolino de vientos, lluvias, rayos y truenos, tal y como es su propio carácter: una verdadera tempestad

El Nombre.

Aunque ya se ha mencionado con anterioridad, todo el que conozca un poco de latín o ahora lo busca en Internet, sabe que fidel proviene del latín y que significa fiel, tal y como lo señalara el fraile Beto en su libro “Fidel y la Religión.”

No obstante, el que conozca algo de gallego, mezcla de español y portugués, lenguas romances, sabe que fidel también significa fiel en “galego”, idioma que tuvo su origen en el latín vulgar que hablaban las centurias romanas que invadieron y ocuparon Galicia. Todo el mundo sabe que las raíces paternas de Fidel son precisamente galaicas.

Pero cuando buscamos las características antroponímicas, etimológicas, numerológicas y otras de este nombre, lo más asombroso e impactante de este caso  es la coincidencia con las de la personalidad de Fidel. Haciendo un breve recuento de ellas, tenemos que:

En la Antigüedad fidel significaba, además de ser fiel, ser digno o merecedor de confianza. Las características que se le daban y dan a una persona que porta ese nombre son: de naturaleza emotiva y clarividente, de talento natural, expresivo y perseverante, de pensamiento impaciente. Pensador receptivo, sensitivo y observador en actividades que requieren de versatilidad, novedad y curiosidad, por lo que es de una gran intelectualidad, siendo poseedor de una mente directora. Es intenso en sus emociones y trata de ayudar a todos los que lo necesitan y requieran de él. Toma decisiones ya que posee una gran seguridad en si mismo y en sus reflexiones, aunque provoca tanto simpatía y empatía, como antipatía en sus relaciones.

En general, no parece haber equívocos al aplicarse todo lo que refleja su nombre en Fidel Castro: una tempestad integrada, consecuente, de pensamiento y acción.

El Símbolo.

Entonces, bastaría solo el nombre de Fidel, para que fuera ya todo un símbolo; pero la casualidad – causalidad dialéctica ha hecho, quizás, que eso no bastara y que se ampliara a su apellido Castro, para no quedar estancado ahí.

Es un apellido de linaje español que estuvo profundamente arraigado en el Reino de Galicia y que se constituyó en la estirpe más poderosa de la nobleza gallega y en una de las más poderosas de España.

Se sabe que procede del latín “castrum” que indistintamente significa campamento fortificado. Sí, los castros fueron asentamientos poblacionales pre- romanos(celtas), situados en lugares estratégicos ya que eran poblados fortificados donde, en tiempos de guerra, se refugiaban los habitantes de Galicia.

Se clasificaban en interiores, de montañas y costeros. Todos tenían la característica de estar situados en cimas rocosas, elevaciones prominentes y montañas altas. Tenían forma redonda u ovalada, con fosas, murallas y parapetos artificialmente construidos.

Los castros gallegos tenían una dimensión mágica ya que al estar ubicados en zonas altas se creía que facilitaban el contacto con el cielo.

Debido a su ubicación en las alturas, la palabra castro también adquirió en idioma gallego el significado de promontorios, colinas o elevación. Por eso, en el himno nacional gallego, cantado por primera vez en La Habana en 1908, en el antiguo Centro Gallego, que estaba en el hoy Teatro Nacional “Alicia Alonso”, se dice que Galicia es “confín dos verdes castros y valeroso chan”. (“umbral de las elevaciones verdes y tierra valerosa”)

Es inherente a la naturaleza humana el establecimiento de símbolos. Los símbolos se enarbolan y según sus significados, se siguen o se tratan de alcanzar.

Y que mejor símbolo que el de castro, que puede reflejar y manifestar, y de hecho lo hace, que por medio de la Revolución, Fidel condujo al pueblo cubano a una resistencia tenaz ante un contrario que ha sido el más poderoso que ha existido sobre la faz de la Tierra.

Pero no debe ser solo símbolo de resistencia, sino de Revolución también. Más aún cuando dio el concepto de Revolución como guía de la acción revolucionaria para siempre. Y queda claro que es para todos los tiempos, para que no se llamen a engaño ni amigos ni enemigos, cuando entre varios significados de Ella, expresó:

“Revolución es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional”

La hace así eterna y constante, en Cuba y fuera de ella. Se identifica el mismo, sin proponérselo, con La Revolución por Antonomasia.

No ha sido fácil, no lo es, y no lo será, pues son múltiples los obstáculos e intereses, externos e internos, que habrá que vencer.

Pero no importa, los hechos son testarudos y ya hay un hecho indiscutible: sea absuelto o no, sea condenado o no por la historia, guste o no a amigos o enemigos, Fidel Castro, el hombre, el nombre y el símbolo, ya ha pasado a la memoria histórica de la Humanidad.

La Habana, 5 de agosto de 2016