Cuba Socialista: Diez problemas para el siglo XXI

CubaRevolucionPor Javier Gómez Sánchez (javiergosanchez09@gmail.com)

Uno de los mayores problemas en Cuba es precisamente la identificación de problemas. Es entendible que una vez que se reconoce públicamente la existencia de un problema, en consecuencia desarrolle una estrategia igualmente pública para encontrar una solución. Un proceso lastrado por la insuficiencia del debate, la poca incorporación de la opinión pública, la falta de transparencia como tradición, el enquistamiento de tabúes, el rechazo por la discrepancia y el recelo ante la crítica.

La afectación a niveles significativos al desempeño y desarrollo del país es suficiente para considerar un tema como un problema de escala nacional.

Incluso en países desarrollados el reconocimiento de problemas ocurre muchas veces solo cuando la opinión pública ejerce una presión sobre las estructuras de gobierno. A su vez un político es evaluado por su capacidad de identificar los principales problemas del país.

En Cuba la excepcionalidad de la situación vivida en el Período Especial impuso un estado de percepción del que solo ahora nos vamos librando. Es difícil que usted se preocupe de la calvicie cuando está en peligro de perder la cabeza. El arribo a cierta normalidad, incluidas las relaciones comerciales y diplomáticas con los Estados Unidos, recientemente nos permiten hoy retomar una visión de país a través de lapsos de tiempo más amplios y buscar estrategias a largo plazo.

En los medios de comunicación aún no vemos tratados todos los problemas, en la Asamblea Nacional solo tímidamente afloran algunos planteamientos y mientras unos aparecen pocas veces en discursos o intervenciones de dirigentes otros jamás son mencionados. En reuniones de las organizaciones políticas y de masas ocurre igual. Afortunadamente varios comienzan de manera más o menos suficiente a ser manejados públicamente.

Algunos de ellos están directamente relacionados pero mantienen un carácter propio que obliga a verlos por separado y todos están conectados de una forma u otra.

1-Bajo poder adquisitivo: Impide asumir a ritmos adecuados por la sociedad cubana tecnologías, servicios y formas productivas. Se ha vuelto el origen en sí mismo de gran parte del subdesarrollo colectivo. En un país donde el Estado es el principal emisor de salarios, el cobro promedio no cubre ni remotamente la canasta básica. La aparición de un sector privado necesario ha creado el choque de dos mundos, uno de la demanda asalariada que se mueve mayormente en los ¨cientos¨ de pesos y otro el de la oferta que funciona con ¨miles¨, el encuentro de esos dos mundos se torna traumático en puestos de venta agrícola y transporte privado. En otros ámbitos, proyectos nacionales estratégicos, como la digitalización de la televisión o la expansión del internet pueden verse retrasados y hasta casi imposibilitados. Se pueden inventar todas las vacunas y graduar a miles de universitarios pero no habrá base para un verdadero desarrollo social con una población que puede comprar menos de 1 dólar por día.  Sectorizar las fuerzas productivas y comenzar a aumentar los salarios en base a la producción de cada grupo puede ser la luz al final de un túnel con muchas más complejidades.

2-Desabasteciemiento: Guarda estrecha vinculación con el anterior e incide notablemente en la calidad de vida de los cubanos. No habiéndose permitido aún la importación y comercialización privada de productos industriales las empresas estatales siguen siendo las únicas encargadas de abastecer el país de los más disimiles artículos, desde pañales desechables hasta una sierra eléctrica. El Estado no debe dejar de cumplir este papel que por demás permite el rol de regulador de precios. Pero los estantes vacíos en las tiendas, o rellenos con el mismo producto a veces cubierto de polvo, indican que debe abrir espacio para que otras fuerzas productivas participen y dinamicen el abastecimiento del país, además de acelerar e incrementar los ingresos del Estado por concepto de impuestos.

3-Infraestructura y Transporte: El Período Especial provocó un vacío en la creación de infraestructuras de todo tipo, agravado por el crecimiento a su vez de entramados administrativos, institucionales, y asistenciales con la necesidad y urgencia propia de la Revolución. Una planificación física inexistente o caótica en muchas zonas empeora la situación. Es descomunal la tarea de crear inmuebles adecuados para empresas, oficinas, centros de atención, escuelas, policlínicos, centros comerciales.  Se dan pasos en la infraestructura hidráulica, energética, portuaria y ferroviaria. Pero falta mucho en viales, algunos inconclusos como la Autopista Nacional. No podemos seguir transitando en modernos autos Geely, camiones Howo y guaguas Yutong con pasajeros y turistas por una Carretera Central de 1930. Esta situación cuesta vidas en accidentes que los medios siempre presentan como responsabilidad del conductor y nunca de las condiciones de la vía. Por otro lado el problema crónico del transporte, en todo el país pero especialmente en la capital, hace necesario buscar nuevas matrices o formas de transportación como han hecho la mayoría de las ciudades del mundo según sus condiciones.

4-Vivienda: Un reto será encontrar mecanismos de adquisición de viviendas por parte de la población que si bien estén distanciados del sistema capitalista donde el hogar se convierte en una mercancía, si permitan sostener económicamente y darle crecimiento a una verdadera industria de la construcción. Balancear el desarrollo inmobiliario comercial con miras a un sector de mayor poder adquisitivo con la creación de viviendas sociales para sectores más vulnerables para crear y renovar fondo habitacional. Reorientar la construcción de zonas alejadas que producen ciudades dormitorio, como La Habana del Este o Alamar con las consiguientes dificultades de transporte y redes de servicios, a una reutilización de los espacios viejos o subutilizados dentro de la ciudad. Superar la aversión a demoler, pues se trata de demoler para construir algo nuevo y mejor. Lograrlo idealmente sin permitir la propiedad privada de más de una vivienda, se debe crear más propietarios y no una minoría de ¨propietarios¨ con una mayoría de ¨inquilinos ¨.

5-Envejecimiento y baja natalidad: Si bien uno de los pocos mencionados públicamente no se percibe de la misma manera ninguna búsqueda de solución. Por razones lógicas la Revolución priorizó la creación de obras dirigidas a la niñez y la juventud: escuelas, universidades, círculos infantiles, hospitales maternos y pediátricos. Ahora hay que revertir la ecuación: asilos, hospitales geriátricos, eliminar barreras arquitectónicas. Pero también favorecer las condiciones de vida de los más jóvenes, pues la vejez es una condición individual, pero el envejecimiento es una afectación colectiva. Fomentar la natalidad y facilitar la paternidad con acciones concretas precisamente en un país donde el Estado tiene en sus manos el control del comercio. Disminuir la visión rentista de la venta de productos para el bebé bajando los precios de todos ellos. Eliminar impuestos de aduana a estos productos y permitir la venta privada de los mismos. Idealmente en el futuro lograr que Cuba sea no solo un país en el que sus ciudadanos quieran vivir sin emigrar, si no también que habitantes de otros países quieran venir. Que sea un lugar con oportunidades de trabajo próspero y de bienestar. Muchos países se beneficiaron de la migración europea en épocas en que ese continente estaba azotado por la pobreza y la guerra. Turquía acaba de recibir 3000 millones de dólares de la Unión Europea por asumir a los inmigrantes sirios. Que bien nos vendrían esos 3000 millones y que bien nos vendrían esas familias sirias. Pero sin que ocurra el siguiente diálogo: Refugiado Sirio: ¨Salaam aleikun. ! Gracias, cubanos, por salvarme! Voy a poner una tiendecita de alfombras y continuar mi vida aquí…¨ Cubano: ¨Mi socio, aquí no se puede poner tiendas. Las leyes no lo permiten¨  Refugiado Sirio (para sus adentros): ¨Debí haberme unido al Estado Islámico¨

6-Servicios públicos: Uno de los más abarcadores, ligado a factores objetivos como el problema de Infraestructura (40 años después de creadas las oficinas municipales del Carnet de Identidad aún están en casas improvisadas para este uso) pero también a la cultura y costumbres formadas. Prácticamente no existe hoy en Cuba un servicio público que funcione bien precisamente en vista al público. Las colas por largas esperas, el maltrato, la burocracia y la corrupción forman parte del paisaje de cualquier oficina de servicios. El malfuncionamiento afecta tanto a las civiles como a las manejadas por el Ministerio del Interior, donde se agrega la soberbia militar. En la pasada sesión de la Asamblea Nacional este fue uno de los temas más tocados por los diputados, sin embargo la respuesta gubernamental fue que es necesario usar el capital con que se cuenta para hacer inversiones en la industria y no en los servicios públicos. Pero la vida de las personas no marcha al mismo tiempo que el funcionamiento de un país y podemos estar perdiendo la perspectiva. El bienestar de un pueblo pasa también por poder pagar la electricidad o el teléfono, pedir un acta de nacimiento o pagar sus impuestos sin tener que hacer una cola de una hora al sol y de pie. Aceptar inversión y participación extranjera en la parte comercial de servicios hoy manejados solo por el Estado cubano, como las comunicaciones, mejoraría la situación y puede crear un ambiente de competitividad y calidad manteniendo al Estado como principal participante. Es necesario además asesorarse con países no sólo desarrollados si no similares a Cuba cuyos Estados han logrado rescatar múltiples servicios de manos de la ineficiencia y la corrupción.

7-Tecnología y comunicaciones: El tema está de moda. Ahora existe, con bloqueo vigente, una voluntad política al respecto (¨ahora¨ significa que antes lo no la había. Al contrario) .Pero hay que lograr una visión de lo que es una verdadera informatización de la sociedad. Algo que no se puede lograr si se prohíbe o se limita en Aduana entrar al país laptops, tabletas, celulares o se cobran impuestos que por excesivos tienen toda la intención de ser prohibitivos. Países cercanos, como estrategia de desarrollo, no cobran impuesto a la importación de equipos informáticos. Recordemos en el pasado reciente, no del todo superado, se lanzó el slogan: ¨Las nuevas tecnologías para todos¨ pero a la gente le quitaban los DVD en los aeropuertos.  No se abarata en nada el acceso a la telefonía celular si se prohíbe a los privados la venta de equipos y accesorios. El Estado ha pretendido vender laptops en sus tiendas por 600 cuc mientras que en Revolico se encuentran por unos 300. Resulta que el único proveedor legal de tecnología es el que menos lo resulta en la práctica. Las dinámicas del mercado que abaratan la tecnología con el paso del tiempo son inexistentes en el ámbito legal en Cuba.  Grupos de jóvenes crean redes de intranet inalámbrica y por cable prescindiendo de Etecsa, y de paso dejándola en ridículo. Simplemente se cansaron de esperar por ella.

8-Migración: Muy relacionado con el envejecimiento aunque no es una causa principal. Se le continúa achacando a la Ley de Ajuste Cubano dejando de lado (al menos públicamente) muchos otros factores que hacen que los cubanos emigren no solo a los Estados Unidos si no a cualquier otro lugar. Cuba, incluso con bloqueo, tiene todas las posibilidades de ser un país donde los cubanos quieran vivir. Tiene que serlo.

9-Marginalidad: Probablemente el más complejo y más extendido de todos. Altamente abstracto y subjetivo. Con orígenes y factores de crecimiento disimiles solo determinables desde la sociología. Está en todas partes, el comportamiento marginal se manifiesta desde en el trasporte público hasta en la más climatizada y lujosa de las corporaciones o una reunión de funcionarios. Cuba no tiene un problema de pobreza, como sí lo tienen los países de su región, pero padece de una marginalidad salida de los márgenes. Raúl Castro ante la propia Asamblea nacional de dedicó extensas líneas de su discurso a describir la situación, reconociéndola como un problema nacional. La desaparición de normas de conducta, algunas de ellas asociadas a la sociedad burguesa, que emigraron junto a buena parte de la clase media en la primera década de la Revolución, la elevación de la guapería a valor personal, la incorrecta popularización de la expresión pública, el errado concepto de lo ¨popular¨, la confusión de lo coloquial con lo vulgar y las deformaciones de un sistema educativo que durante años soslayó el carácter formador de la familia y pretendió sustituirlo, nos ha traído hasta aquí. Una vez que el gerente de un banco, que no era el dueño, abandonó el país, nadie exigió al portero decir ¨buenos días¨. La pérdida de valores, la agresividad en el trato, la falta de cortesía y urbanismo, no solamente en jóvenes si no en personas mayores, se expandió cuando acciones simples y cotidianas como tomar un ómnibus o comprar alimentos se convirtieron en actos más cercanos al salvajismo que a la conducta cívica. Las condiciones materiales podrán cambiar, pero la huella en el comportamiento, una vez superadas las condiciones, tendrá que pasar generaciones para eliminarse.

10-Corrupción: El más peligroso. Con profundos orígenes históricos que vienen desde nuestros pasado colonial. Expandido durante la neocolonia. Disminuido, perseguido y casi exterminado durante la Revolución, nunca dejó de existir. Meteóricamente en crecimiento desde el Período Especial hasta nuestros días. Las soluciones no pueden ser solo policiales ni carcelarias. Es necesario eliminar primero las condiciones corruptivas, para luego castigar tanto a corruptos y corruptores. Erradicar a sus aliados y sus orígenes: la especulación, el secretismo y la falta de transparencia. Cuando los servicios funcionan bien, no hay lugar para los corruptos.  Incluso eliminar entramados estatales completos sus ramificaciones privadas que funcionan sobre la base de dinámicas corruptas. Entender que la corrupción es un fenómeno cultural, estructural y no eliminable, sino solamente controlable. Es lo más amenazador que se está formando en estos tiempos y se convertirá en el mayor poder a desafiar en el ámbito político cubano en el futuro. La fuerza más poderosa con la que tendremos que luchar: el Poder de la Corrupción.

Sin pretender hacer un recuento cerrado o definitivo, estos son los mayores problemas que pueden vislumbrarse y cuya solución determinará el desempeño de la nación cubana en las próximas décadas. El título de este post se debe a que solo en el socialismo, sea quien sea que lo gobierne, el país será capaz de vencer estos problemas o incluso considerarlos como tales, el capitalismo solo puede seguir ignorando unos, solucionar otros por conveniencia y disparar la existencia de los demás.