De Medios a medias


mediosPor Javier Gómez Sánchez

javiergosanchez09@gmail.com

Según el Granma en su número del pasado 30 de Junio los miembros del Comité Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) se reunieron el día anterior para debatir los documentos presentados en el 7mo. Congreso del PCC, la Conceptualización del Modelo… y el Plan de Desarrollo…

Tratándose de un encuentro del gremio periodístico se infiere que la mayor atención fuera en torno a la Conceptualización, documento de mayor carácter teórico y filosófico.

Granma lo reseñaba de la siguiente manera: ¨Igualmente coincidieron varios participantes en que la información es un derecho ciudadano y que el sistema de medios públicos de comunicación en Cuba, que ha sido hasta hoy una fortaleza en la defensa del socialismo, debe ser irrenunciablemente de propiedad social¨

Y continuaba la matriz de la presa cubana: ¨Al respecto Rosa Miriam Elizalde, miembro de la presidencia de la UPEC, enfatizó en que los medios deben aparecer considerados como propiedad social fundamental, aun cuando asuman formas diversas como la estatal, cooperativa o estén en poder de organizaciones, pero nunca deben ser propiedad privada¨

Yo coincido plenamente con Rosa Miriam en cuanto a lo preocupante que puede ser que en Cuba lleguen a existir medios privados, si es que estamos hablando de medios con como lo que significa en el mundo actual. Tan preocupante como que existan cadenas de supermercados privados, o redes de gasolineras privadas, o bancos privados. La comunicación es algo tan estratégico como la venta masiva de alimentos, el funcionamiento energético o la circulación monetaria, por lo tanto debe sin dudas considerarse un sector estratégico.

Es difícil que exista un periódico o canal de TV como debe ser sin que exista detrás un fuerte entramado financiero. De ahí pueden salir cosas monstruosas que hoy parecen estar en el nido.

Pero no es eso lo que me preocupa. Para cuando existan supermedios privados en Cuba, si es que eso ocurre en algún momento, ya se habrá privatizado toda la infraestructura del país. Así que algo como eso iría acompañado de asuntos mucho mayores.

Lo que si me preocupa es como funciona o seguiría funcionando ese pensamiento en el contexto cubano actual.

En una grabación en video de circulación reciente, en la que un grupo de periodistas sostenían un encuentro con oficiales de Ministerio del Interior, y que el propio MININT tuvo el gesto de compartir con la ciudadanía, Rosa Mirian y sus colegas se alarmaban de como en medio de la evolución de los negocios privados en Cuba, a pesar de las restricciones, florecían aceleradamente medios de comunicación privados.

Páginas web, revistas que circulan en PDF en El Paquete, boletines por correo electrónico, aplicaciones con actualización semanal, los que según un estudio de la propia periodista crecían careciendo de una ámbito legal.

Pero entonces como vamos a pretender que el ámbito legal siga siendo la inexistencia legal, o peor aun, la prohibición legal.

Marginar la posibilidad de alguna manera de propiedad privada sobre medios de comunicación, seria automáticamente dejarla sin ninguna protección al menos teórica, por lo tanto exponerla a la condena oficial.

Y entonces ¿Qué vamos a hacer con esos medios privados incipientes? ¿Prohibirlos como la las salas 3D, con el consiguiente costo político y escarnio popular? ¿Perseguirlos  como se hizo años atrás con las antenas de TV satelital, que de nada sirvió luego de gastar el presupuesto público en una persecución impopular y antipopular? En esa llamada Guerra de las Antenas, el gobierno perdió la perspectiva al no darse cuenta de que estaba luchando contra el pueblo. El pueblo invento El Paquete y ganó la guerra.

El gobierno cubano dirigido esta vez de forma más lúcida, ha tolerado estos fenómenos de comunicación incipientes, pero el amor no nos quita el conocimiento y no podemos olvidar que dentro de la Revolución conviven junto con esos elementos lúcidos otros que tienen una vocación persecutora y represiva.

Entonces la preocupación que me despierta el peligro de la expansión privada se ve superada por lo que siento como un peligro mayor: Que los medios sigan siendo lo que son ahora.

Los medios existentes pueden mejorar y estoy seguro de que algún día lo harán. Pero la única garantía verdadera de que en Cuba se haga una prensa revolucionaria libre de censura que es que existan medios que no estén bajo el absoluto control estatal.

Porque sencillamente los mismos los vicios dentro del aparato del Estado, entiéndase corrupción, conveniencia, ocultamiento, impunidad, falta de transparencia, etc funcionarán como ejecutores de la censura.

Esa censura que se dispara cuando aparece publicado algún trabajo incómodo y se levanta un teléfono en una empresa provincial, y luego se levanta en el PCC regional, y más tarde en el Comité Central y finalmente en la oficina del director del periódico. Y no aparece más ninguna publicación de ese tipo hasta pasado un tiempo en que el proceso se repite.

La Conceptualización plantea la información como un derecho ciudadano, pero debe hacerlo también con la comunicación, pues el único derecho que tengan los ciudadanos no puede ser el de meros consumidores de información y menos aún en estos tiempos.

Los peligros son muchos pero no queda más remedio que asumirlos pues la cobardía histórica puede ser el peor de los papeles.

No me refiero a un libertinaje en el que tome fuerza la contrarrevolución ni los mercenarios de la pluma contra los que deben usarse en última instancia y con sabiduría toda la autoridad. Me refiero a la existencia de una fuerza de opinión y creación revolucionaria que precisamente, debe salirle al paso a esa contrarrevolución con sus propios métodos. Esas fuerzas revolucionarias que son las que de verdad fustigan a la contrarrevolución mediática, no tiene lugar en los medios oficiales. Ni pueden esperar por los entramados de la UJC o el PCC.

Es muy difícil imaginar que un artículo de La Joven Cuba se publique en Granma. Ni siquiera los periodistas más tildados de ¨oficialistas¨ han logrado nunca publicar en la prensa oficial alguno de los textos que divulgan en sus blogs, aun cuando estos son en defensa de la Revolución.

Esas fuerzas no pueden seguir siendo marginadas, ni censuradas, ni maniatadas. Los mismos ámbitos que se abren para la comunicación privada, ya sea hedonista o contrarrevolucionaria, se abren también para ellas.

En una época en que hemos aparentemente entendido que no se puede seguir limitando el acceso a Internet, sería una locura pretender que podemos contrarrestar la avalancha que se nos viene encima con el Granma o en el mejor caso con Cubadebate.

El mayor error histórico que se puede cometer hoy en materia de comunicación es seguir apostando al exclusivismo comunicacional. Las fuerzas progresistas que también son víctimas de esa política, están en desventaja respecto al terreno ganado por los medios contrarrevolucionarios, enajenantes o cultivadores del centrismo. Sea cual sea la actitud oficial, esos medios seguirán avanzando y buscaran todas las maneras de pasar de la existencia virtual a la real.

La existencia digital ya está más que afincada, la búsqueda en el futuro será por la circulación sobre el papel.

Allá el que se duerma.

 O que prefiera otra vez por ser más fácil el prohibir que el aprender.