Descalificar vs Debatir


discusionPor: Javier Gómez Sánchez

Les aseguro que me gustaría escribir sobre otra cosa. Utilizar mi tiempo y mis energías en ejercer la crítica hacia el sistema y sus estructuras. Señalar sus males y sugerir corregirlos. En fin a esas cosas que quisiéramos dedicarnos los que nos autodenominamos revolucionarios o al menos tenemos cierta vocación de serlo.

Escribir uno de esos textos neurálgicos y controversiales que tanto gustan a mis amigos.

Pero no puedo hacerlo ahora.

La apertura del debate sobre la Conceptualización del Modelo ha desatado una campaña que se veía venir desde que se anunció ese proceso. Publicación tras publicación, la campaña está dedicada a desestimar y descalificar el debate en Cuba.

Ni siquiera la discusión de ese texto específicamente, si no cualquier posibilidad de existencia real de espacios de debate serios y efectivos en la vida nacional.

Hay que notar que no se trata de un ataque directo al contenido de la Conceptualización, eso podría traerles un efecto boomerang y ser ellos los descalificados. Tampoco se dedican a criticar a ninguno de los puntos de la misma porque no les interesa precisamente entrar en un debate. Eso sería contrario a sus propósitos. Muchísimo menos se les ocurre sugerir lo mas mínimo para agregar o modificar en el texto, ni aunque se trate de lo más radical.

Habría que ver si estarían luego interesados en que se cumpla lo que ahí se diga.

No, su misión en este momento es exactamente esa: Descalificar.

Y por supuesto de esa manera desestimular, desprestigiar y fomentar la incredulidad.

Miren, el dichoso texto y su debate no es perfecto. Mucho menos algo completo o acabado que nos satisfaga a todos. Pero es lo más avanzado que hemos logrado en todos estos años de lo que puede el mejor de los casos, exploración del socialismo.

En él están las herramientas morales y legales para que se corrijan y que no se repitan tantas cosas terribles que hicieron de la Cuba reciente un lugar invivible. Que hicieron que tantos cubanos consideraran el socialismo con un sistema donde se limita por naturaleza la libertad de las personas, se les trata de hacer la vida lo más difícil posible y donde la única solución que se buscaba a los problemas era prohibir.

Nadie puede definirse como socialista o que apoya las ideas socialistas y ni siquiera que no pretende derribar el socialismo en Cuba si al mismo tiempo descalifica ese texto y especialmente si lo hace desde el gesto de ignorarlo.

Y aquí llama la atención una cosa: Son los mismos que siempre se han lamentado de la escasez de foros de debate, de tolerancia, de inclusión; los mismos que no dejan de tener razón cuando dicen que en Cuba hay ciertamente una cantidad de espacios de prensa, de discusión pública y de reflexión pero que son pocos los que están abiertos a tantos temas que afectan a nuestro país y que en los espacios oficiales están censurados. Espacios sin tabúes que ellos mismos han creado con un esfuerzo y dedicación que hay que reconocer.

Como es posible que ahora esos mismos, ante un llamado que todos los cubanos de buena voluntad queremos entender como sincero, sean los que se dediquen a mirar hacia otro lado. Y pretender que los demás miren también.

Porque que yo sepa una de las muestras de inteligencia que con frecuencia exhibe el ser humano y sobretodo en la política, es que cuando le abren una brecha la usa.

¿Entonces qué les pasa? Porque inteligencia tienen y altamente cultivada.

La respuesta es fácil: Intereses.

Porque es difícil ir a un debate sobre cómo mejorar el socialismo, o de cómo lograr un modelo propio de sociedad socialista, para un grupo al que le es incómodo pronunciar la mera palabra. Si acaso cuando la escriben es para defenderse diciendo que si son socialistas y hasta revolucionarios.

La Conceptualización del Modelo busca la consolidación del carácter socialista del sistema social y económico cubano. El mismo está recogido legalmente en el capítulo XV de la actual Constitución de la República. En su lectura se nota que está elaborado por la mejor de las mentalidades políticas que conviven en la dirección del Partido Comunista de Cuba. La más limpia, noble, lúcida y revolucionaria en la práctica.

Si podemos tener hoy en nuestras manos ese texto es porque en algún lugar, a puertas cerradas es cierto, hubo mucho, mucho debate. Y fuerte.

Las trasformaciones visibles en la política del gobierno cubano son producto de pequeños pero múltiples e incesantes empujones que juntos han hecho una presión tremenda. Dados por mucha gente que existe desde dentro de la Revolución y de sus ideas.

Como un ejército de hormigas.

Y entonces a estos cuando les dan un debate, no lo quieren. Mire, les diría yo, si usted no está en un núcleo del PCC o en lo que sea, escriba como ciudadano o como grupo una carta al Primer Secretario y deposítela. Y luego publíquela.

Así, si no le hacen caso, podrá llenarse la boca diciendo que el debate no sirve de nada.

Pero hay gente para todo en Cuba.

Para ellos no es posible.

Para contactar al autor: javiergosanchez09@gmail.com