El arrendamiento de la tierra en Cuba

agricultura_cubaPor: Juan Ramón Pérez Fajardo

Recuerdo que en nuestra prensa hace ya varios años, se hablaba de las acciones que desarrollaba el estado con el apoyo decisivo de los campesinos para recuperar la producción de café y cacao en todo el país. Se había decretado la fase de alarma general porque los niveles de producción iban en franca declinación.

De 60 mil toneladas en 1959 pasamos de pronto a 15 mil en el año 95 (cifra de uno de los boletines trimestrales de la FAO en aquella etapa). Casi desde el mismo inicio de la concebida campaña de recuperación cafetalera comenzaron a publicarse los supuestos avances de la misma. La Gaceta Oficial publica la Resolución Ministerial 419/94 a través de la cual se iniciaba un proceso de arrendamiento de la tierra a las familias que desearan regresar a la montaña. Simultáneamente a este proceso, el estado ejecuta además, un grupo de importantes y costosas tareas socio-económicas a favor de la recuperación de esos cultivos.

A pesar del triunfalismo noticioso que oficialmente fue generado por nuestros medios y durante varios años en esa época, técnicamente resultaba difícil poder creer que los propósitos fueran cumplidos sobre todo porque se continuaban implementando los estereotipados procedimientos productivos seguidos en nuestra agricultura. No hubo desaciertos en esta suposición, tal y como se esperaba, la producción cafetalera en esta parte del siglo XXI ronda el 10 % de lo producido en 1959 y de la noche a la mañana el componente de importación de café cobró niveles altos de significación. No había que ser profeta para pronosticar los resultados que se obtendrían. Ya habíamos tenido muchas experiencias en eso de rescatar producciones o sencillamente convertirnos en los primeros en el mundo en producir algo.

Cuando se retoma el tema del arrendamiento de las tierras en el 2009 (Decreto Ley 259/2009), recordé el grupo de medidas adoptadas por el Gobierno Revolucionario en aquel entonces, tema arrendamiento incluido, para hacer que regresaran a la montaña los productores de café/cacao y detener el deterioro evidente que acusaba esta producción y que nada dio resultado alguno. Me surgen nuevas dudas sobre los resultados que se esperaban obtener con una nueva acción de arrendamiento de las tierras a todo aquel que estuviera dispuesto a hacerla producir. Si la producción de café y cacao sigue exhibiendo los peores resultados históricos de producción ¿cómo podríamos creer que el arrendamiento y las apelaciones a la conciencia bastarían para convertir a la agricultura cubana en Cuerno de la Abundancia?

Ocurrió lo que se suponía: un nuevo fracaso en los intentos por subir los niveles de producción y bajar los precios. Pasaron los años y en el 2012 llegó el sucesor del Decreto-Ley 259/2009 (Decreto-Ley 300/2012). Todo parecía indicar que era una cuestión de decreto-ley pero la cosa no andaba por ahí exactamente. Hoy tenemos una grave problemática con la agricultura a pesar de los decretos y de los 279 021 usufructuarios que tienen en su posesión 1 403 940 hectáreas.

Los precios de los productos se han disparado por varias causas pero entre ellas, la principal es la baja producción y sus rendimientos. El usufructo de la tierra vuelve a tener problemas pero es aquella parte de la población más vulnerable la que sufre las consecuencias. Los salarios apenas alcanzan para comprar los productos agrícolas que se necesitan para una buena nutrición. Después de 7 años, las ilusiones de mejoras productivas en la agricultura reventaron como globos.