Rutas de vuelo: migración en Revolución


migracion_cubaCostos y beneficios para una nación.

Por: Javier Gómez Sánchez

Todos los caminos parten desde Cuba, al menos para los cubanos, pero no todos son caminos de regreso. En un país que se revisa a muy poco de haber pasado las puertas del siglo XXI es necesario mirar atrás para ver hacia adelante. En la historia cubana nunca ha dejado de estar la migración, los caminos cruzados, el exilio fecundo y el retorno. Esa tradición migratoria forma parte inseparable de la identidad nacional. Mucho no formaron esas experiencias, las lejanas estadías donde se escribe, se organiza, se redactan manifiestos, se arman expediciones. Mucho de lo que nos enriquece como nación vino de la mano de los que un día se fueron y regresaron. Una relación de amor y odio con los que están fuera nos ha acompañado por momentos.

Hoy nos definen otras circunstancias, nuevas, poderosas y difíciles. La sociedad cubana vive un escenario de envejecimiento poblacional con los menos viejos como mayores afectados, el choque entre generaciones con la pérdida del papel generacional para los más jóvenes y el capital humano que insatisfecho termina yéndose.

Es de estos tiempos que sale una visión distinta. De forma tímida aún y solo muy recientemente es que comenzamos a ver la migración también como una enorme pérdida para Cuba. Decenas de miles de cubanos de entre 15 y 45 años abandonan definitivamente país. Muchos de ellos profesionales, otras simplemente personas jóvenes que ya no tendrán sus hijos aquí, o que ya nacidos se los llevan con ellos. No soy de los que piensa que la migración este entre las primerísimas causas de la baja natalidad en Cuba, pero también me alarma como se deja excesivamente de lado este factor o como parece haber una intención oficial de disminuir en extremo su influencia. En los recursos humanos nos asedia cada día el hecho de que con la migración se va la experiencia de años de trabajo en una profesión aprendida y ejercida ,más la resignación del espacio dejado a los mediocres, que lamentablemente a fuerza de ser menos emprendedores, también emigran menos.

La última década nos ha dejado a los cubanos la enseñanza de que los problemas de un país no se pueden solucionar limitando la libertad de sus ciudadanos. Distintas partes de nuestra sociedad y su gobierno han interiorizado este aprendizaje en mayor o menor medida o en ninguna.

La migración no siempre fue un problema. Más bien muchas veces fue una solución, al menos momentánea, para las autoridades de una sociedad sometida a un enorme stress económico, social y político. La presencia del fenómeno migratorio perfila en gran medida diferentes momentos en la evolución del proceso revolucionario.

1959

Lo que diferencia a la Revolución Cubana de otras revoluciones es que sus adversarios huyeron. Todo aquel o casi todo el que participó en el gobierno presidido por Fulgencio Batista abandonó el país rápidamente. Golpistas del 10 de Marzo, militares, policías, políticos, ministros, funcionarios públicos, torturadores, sargentos electorales, partidistas, aliados, voceros, cortesanos. Si primero despavoridos salieron los que criminalmente estaban comprometidos, luego lo hicieron los que corruptamente también lo estaban. Eso provocó en poco tiempo que desapareciera del escenario político cubano su sector más reaccionario. También permitió la recuperación de millones de pesos malversados y que pasaran a propiedad estatal las propiedades y negocios de los participantes en la dictadura batistiana. Edificios, terrenos, hoteles, clubs de recreo, canales de televisión, fincas y cuentas millonarias…

Primeros años. 1960-1962

Las leyes revolucionarias, las nacionalizaciones de empresas extranjeras y cubanas, la declaración del socialismo como política rectora de la Revolución y el miedo al comunismo, el fracaso inmediato de los Estados Unidos por eliminarla, los peligros de invasión y guerra nuclear, y la escasez cada vez mayor hicieron que primero se fuera la oligarquía económica del país. Se iban a esperar que el Gobierno Revolucionario cayera por la presión norteamericana. Al irse a residir fuera, por ley renunciaban a la posibilidad de recibir o reclamar indemnizaciones por la nacionalización de propiedades. Así se dejaron de pagar miles de apartamentos, caballerías de tierra, industrias, tiendas, etc. Cientos de inmuebles quedaron a disposición del Estado, joyas, automóviles, obras de arte. El fruto de la explotación que la sacarocracia cubana, banqueros, terratenientes e industriales, especuladores y agiotistas habían ejercido bajo las añejas leyes del capitalismo. Espléndidas mansiones en Siboney, Cubanacan, Atabey, Miramar, Kholy, y El Vedado comenzaron a tener otro uso. La disponibilidad inmobiliaria facilitó y abarató enormemente los programas de la Revolución. Luego la clase media, dueña de pequeños y medianos negocios, también comenzó a irse. El Estado dispuso así de una abundancia de casas y apartamentos para entregar a desposeídos y también para el movimiento enorme de recursos humanos que dentro del país implicó la Revolución. Una familia que se iba significaba una vivienda que podía ser utilizada. Manzanas enteras quedaron disponibles.

camarioca_1965Camarioca .1965

Luego de la Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles, con la interrupción de los vuelos comerciales entre Cuba y Estados Unidos se cortó también la posibilidad de una migración legal lo que provocó que miles de familias quedaran separadas. Algunos miembros habían ido primero, otros quedaron a atrás para ir después y ya no pudieron viajar. El drama terrible de la separación comenzó a lacerar a la familia típica cubana. Bajo acuerdo pero sin reiniciar los vuelos comerciales, se habilitó el pequeño puerto pesquero de Camarioca para que aquellos emigrados que pudieran permitírselo económicamente, rentaran una embarcación y vinieran a buscar a sus familiares. Menos conocido que el éxodo del Mariel 15 años después, Camarioca significo la aparición en el imaginario popular cubano del personaje del familiar emigrado y su relación positiva o negativa con sus parientes en la Isla.

Mariel .1980

La segunda mitad de la década del 60 así como la década completa del 70 fueron años intensos y difíciles. La Revolución se institucionalizó. Creó empleos como nunca antes. Construyó viviendas, eliminó el hambre, dió educación y salud gratuitas, sacó de la miseria a millones. Abrió horizontes a quienes no lo tenían, posibilidades nunca soñadas para muchísimos cubanos, desde una beca de estudios en la Unión Soviética hasta simplemente sentarse por primera vez en un inodoro.

Pero sacar a un pueblo de la miseria no es suficiente, y el ritmo de desarrollo del país no era capaz de satisfacer las ansias de una calidad de vida y un mayor consumo de buena parte de la población. La presión de vivir en el tercer Mundo a solo 90 millas del Primero se sentía cada vez más. El desabastecimiento, el extremismo político, la grisura del día a día, la exigencia constante de sacrificios pesaban en una nueva generación que no había sufrido los rigores del Capitalismo ni la lucha contra la dictadura si no que solo conocía las insuficiencias de un socialismo incipiente y subdesarrollado crearon las condiciones para que ¨La Yuma¨ pareciera y para muchos lo fuera, un lugar mejor para vivir. La propaganda hizo el resto.

Ocurrieron los penosos sucesos de la Embajada del Perú. El Gobierno decide abrir nuevamente un puerto para que los emigrados vinieran a buscar a sus familiares pero esta vez las embarcaciones debían llevarse una cuota de emigrantes por cada familiar. Se estiló que muchos residentes cubanos en Estados Unidos, especialmente en La Florida, con el dinero reunido a base de trabajo y ahorros, o pidiendo prestamos, rentaran dos embarcaciones, un yate pequeño para sus familiares y un barco pesquero para la llamada ¨ escoria¨. Tal operación requería un puerto más grande así que se pensó en la Bahía del Mariel. Por ahí salieron más de 100 mil cubanos insatisfechos con el funcionamiento político y económico. Un verdadero escape de presión.

Al cierre del puerto se abren acuerdos migratorios y el compromiso del gobierno norteamericano de otorgar una cantidad de visas cada año. Se regularizo el flujo migratorio entre Cuba y Estados unidos y las cifras de migrantes no volvieron a bajar de los 5 dígitos. (Continuará)