Derechos Patrios 3/4: La dignidad plena del hombre


constitucion-republica-cubaPor Javier Gómez Sánchez

¨La dignidad plena del hombre¨ La frase más allá del bronce.

El Derecho al Trabajo se ha venerado de tal modo que la política de Pleno Empleo y las plantillas infladas llegaron a ser más que un logro, un lastre para la economía. Cuba se convirtió en el único país del mundo donde se podía vivir sin trabajar. Las intenciones de desinflar las plantillas del Estado despidiendo una cuarta parte de la fuerza laboral del país parecía lo mejor, pero no hay nada más similar a una ¨terapia de choque¨ y de paso a un suicidio político. Tener un sector privado limitado e incipiente, insuficiente para absorber rápidamente a un millón de trabajadores, no ayuda en la situación. En vista de esto la necesaria ¨cura de caballos¨ parece haber sido pospuesta o desacelerada. Por otro lado miles de internos laboran y reciben un salario desde el sistema penitenciario. En muchos países ni siquiera se concibe algo similar.

Durante años el Estado construyó una gran cantidad de guarderías gratuitas (pago casi simbólico), en Cuba llamadas círculos infantiles para que los padres se vieran liberados del cuidado de sus hijos y pudieran ir a trabajar. Es preocupante que al Estado se le dificulte económicamente el sostenimiento óptimo de esa red, la escasez de personal debido a los bajos salarios y los cierres intermitentes de algunos centros por diversas razones. En pasadas sesiones de la Asamblea Nacional se llegó de manera alarmante a reconocer como una alternativa válida para el Estado promover las costosas guarderías privadas.

El Derecho a un Salario Digno es una asignatura pendiente. Más que la búsqueda de otras fórmulas la solución vendrá cuando el Estado renuncie al monopolio absoluto del comercio y la importación solucionando el desabastecimiento crónico. Una subida de salarios actualmente aumentaría la demanda pero sin una oferta suficiente. Aún con el poco poder adquisitivo de hoy los estantes de las tiendas están semivacíos y es difícil encontrar muchos productos. El desabastecimiento y el mantenimiento de su origen es el mayor obstáculo para que los trabajadores cubanos reciban un mejor salario.

Derecho a la Alimentación, otro de los tradicionales. En Cuba el alimento empezó a escasear cuando la Revolución logró que todo el mundo desayunara, almorzara y comiera (lo mismo pasó con el transporte público cuando todo el mundo tuvo los 5 ctvos para montarse en la guagua) Mientras hubo hambre era que la comida ¨sobraba¨, algo que los nostálgicos de la Cuba prerrevolucionaria olvidan. Actualmente los altos precios de los productos agrícolas alarman a todos los cubanos y son un dolor de cabeza para el Gobierno. La población destina la mayor parte de sus ingresos en alimentación (la mayor parte no paga renta, ni seguro médico, ni gasolina, ni matrícula escolar que son los otros mayores destinos del salario en el resto del mundo) El país importa la mayor parte del alimento que consume al no tener un sistema social con una mayoría pobre o inmigrante que esté dispuesta a trabajar en las duras labores agrícolas por poco dinero. Aun así los índices de desnutrición son de los más bajos del planeta.

Es difícil clasificar esto dentro de un derecho definido, pero sin dudas el hecho de que en Cuba los servicios funerarios sean gratuitos forma parte la tranquilidad y la seguridad de los cubanos. Servicios adicionales o electivos son subvencionados para mantenerlos a precios accesibles. Es lo menos que un Estado organizado puede hacer por sus ciudadanos.

Existe pleno ejercicio del Derecho a la Identificación, toda persona que nace posee un acta de nacimiento y un documento de Identidad como ciudadano de la República de Cuba. Los cubanos no conciben una persona que no la tenga. Gran parte de la población de muchos países cercanos carecen de identificación alguna, lo que les impide acceder a un empleo formal, tener un seguro médico o contratar servicios. Muchos no pueden conocer ni siquiera su edad exacta.

El acceso al Derecho a la Vivienda ha estado limitado por las condiciones económicas del país y actualmente por la inexistencia de un mecanismo estatal suficiente para la construcción y adquisición de inmuebles. Sin embargo la Revolución convirtió a millones de familias arrendatarias en dueñas de su casa y asumió el pago de los alquileres a los antiguos propietarios. Construyó municipios completos de nuevas viviendas. Cambió proyectos urbanos de casas playeras, de segunda residencia para clase alta, por edificios de apartamentos económicos para gente que no tenía un techo. Feos, es verdad, pero más feo es no tener casa.

El Derecho a la Familia es sagrado. Grandes hitos históricos en la Revolución Cubana como la operación Peter Pan o el caso del niño Elián González han girado en torno a la patria potestad, precisamente por el alto aprecio que los cubanos le tienen al derecho de padres e hijos a permanecer juntos. La separación familiar nos ha afectado tanto como a cualquier país emisor de emigrantes, solo que con el consabido ingrediente de la politización. Incluso bajo condena los reclusos tienen contacto con su familia, incluyendo las relaciones sexuales, tanto en el caso de hombres como de mujeres. En varios países esto no está permitido, o peor aún solo se le permite a los reclusos masculinos. A mediados de la década del 2000 el gobierno de Raúl Castro felizmente abolió el obsoleto sistema de enseñanza en internados en el campo conocidos popularmente como ¨becas¨.

En otra época había favorecido el acceso a la educación de miles de niños y jóvenes de zonas rurales y de las capas más pobres. Pero desde finales de los 80 y sobre todo a partir de los 90, creaba enormes traumas familiares y desarraigo del hogar debido a la separación entre padres e hijos durante toda la semana. Laceraba al mismo tiempo el acceso de miles de adolescentes a otros derechos, a la cultura, las artes, espectáculos, etc al permanecer fuera de las ciudades.

En cuanto a los Derechos Laborales y Sindicalización todo trabajador cubano puede sindicalizarse protegido por la ley. Que los sindicatos no funcionen es otra cosa.

Se ha observado en los últimos años un respeto mayor a la imagen del individuo, en los preuniversitarios ya no se persigue una uniformidad excesiva como antes, no se ven pelados militarizados, muchos estudiantes llevan su cabello teñido y cortes de pelo singulares. Hasta hace poco tiempo no era así.

En Cuba se ven muchísimas personas con tatuajes, eso no les impide trabajar en un banco, en un supermercado, en una oficina. Actualmente se considera incorrecto tener una actitud negativa hacia personas con tatuajes o piercings. En cualquier empresa o ministerio se encuentran hombres con el pelo largo.

La sociedad ha avanzado en tolerancia y aceptación de la diversidad. Tampoco vamos a esperar que un Vicepresidente del Banco Central lleve una argolla en la nariz, pero si trabaja bien tal vez a nadie le importe su imagen. Cuba tuvo Pablos Iglesias mucho antes que España.