Derechos Patrios 2/4

Por: Javier Gómez Sánchez

Derechos por la izquierda

Me limitaré a hacer una panorámica muy personal de la situación de los derechos humanos y cívicos en Cuba. Mi visión no tiene que coincidir con la de otras personas, es solo un ejercicio de apreciación.

En Cuba se disfruta hoy mucho más que en otros países el Derecho a la Vida. Cada año en Latinoamérica miles de personas mueren en manos de la policía en falsos ¨intercambios de disparos¨, verdaderos ajustes de cuenta de las autoridades armadas con narcotraficantes u otros delincuentes que aunque hayan incurrido en el crimen no deben perder por eso su condición de seres humanos.

Los presidiarios cubanos son los más longevos del continente, algunos acumulan tres o más condenas. En cualquier país latinoamericano es difícil que un delincuente pase de 25 o 30 años o ver presidiarios reincidentes, simplemente la policía los mata, con el aplauso a veces de una clase media que pide más ¨mano dura con la delincuencia¨ en un intento fallido por supuesto y tan igualmente criminal de combatir una criminalidad incontrolable.

En Cuba la mayoría de los policías con décadas de carrera nunca ha sacado ni siquiera su pistola, y solo la han disparado en prácticas de tiro. No creo que tengamos la mejor policía del mundo como se aspiraba hace unos años, pero es mejor que otras, aún falta trabajo público para evitar la violencia policial, establecer un programa especializado de denuncias más amplio que el existente para garantizar más el Derecho a la Integridad Física. Y que conste que en cuanto a violencia policial nuestro país no ocupa ni remotamente los primeros lugares.

La Cuba de hoy es un referente de respeto al Derecho a la Identidad Sexual. Sin dejar de ser una sociedad machista y homofóbica ha tenido una evolución enorme en la lucha a la discriminación contra personas transexuales u homosexuales. Incluso en el Derecho a una Sexualidad Plena, Cuba ofrece la mayor formación posible en todos sus niveles escolares, en temas de reproducción y educación sexual.

En Cuba los ciudadanos no se ven empujados a casarse jóvenes por presión social o familiar, la cultura lograda con esa formación, ve con buenos ojos la maduración y la experiencia antes de formar una familia. El divorcio no se ve como una desgracia, si no como una liberación para hacer una nueva pareja. A cualquier edad el hombre o la mujer tienen oportunidad de encontrar el amor y demostrarlo públicamente.

Nadie se escandaliza de ver una pareja de 60 años abrazados en el Malecón. Los cubanos son libres de caminar por la calle de la mano de su espos@ o novi@, besarse en la boca y abrazarse públicamente. Algo que es mal visto y hasta multado por la policía como atentado a la moral pública incluso en países muy cercanos.

Cuba es desde 1965 casi el único país latinoamericano y uno de los pocos del mundo subdesarrollado que permite y protege el acceso de la mujer a decidir sobre su cuerpo con la interrupción del embarazo, con lo que se cumple plenamente el Derecho Reproductivo. Se impide formalmente el irrespeto al Derecho a la Igualdad de Género y se trabaja por erradicar el machismo de nuestra mentalidad social.

En Cuba la mujer no es un objeto, ni es abandonada por su pareja al llegar a los 30 para cambiarla por una mujer más joven, o sea por un objeto más nuevo. La industria de las cirugías plásticas en el mundo se basa en instalar la idea en muchas mujeres de que necesitan ser físicamente perfectas para ser admiradas, deseadas o simplemente queridas.

Se lucha a brazo partido por garantizar el Derecho a la Igualdad Racial en una sociedad que arrastra la complejidad de haber sido el penúltimo país en abolir la esclavitud en las Américas (1886, Brasil lo hizo en 1889) convirtiendo a millones de personas negras, luego de haber sido explotadas sin piedad, en libres pero sin instrucción ni preparación alguna, lo que los llevaría inevitablemente a ser ciudadanos pobres de segunda o tercera clase.

Cuba ha sido visitada en menos de 20 años por tres Papas y fue el lugar elegido para la firma de un acuerdo ente las Iglesias Católica y Ortodoxa. Funcionan libremente sinagogas, templos bautistas, evangélicos, protestantes, presbiterianos, logias masónicas, plantes abakúa, asociaciones yoruba, espiritistas, mezquitas y prácticas budistas.

Ningún cubano se siente obligado a decir que es cristiano para ser aceptado o considerado una persona decente. Tiene incluso el mayor porcentaje de población atea del continente. Intente usted pedir empleo en el extranjero, en muchos países de habla hispana, y en la entrevista diga que es ateo, puede irse despidiendo del trabajo, y si además dice que es gay y que está a favor del aborto mejor ni se presente. Aquí nadie le va a preguntar.

Hay como en pocos estados Derecho a la Integridad Pública, Dignidad y Privacidad. En la prensa oficial no se publican fotos de artistas en bikini o topless o con sus amantes tomadas a escondidas por algún paparazzi. Se respeta absolutamente la privacidad de su familia y de sus relaciones de pareja. Más allá del chisme callejero o del cotilleo en las redes sociales ningún suceso bochornoso en sus vidas se convierte en portada de revistas y periódicos, reitero, de la prensa oficial.

A ningún camarógrafo de la televisión cubana se le ocurre acercar morbosamente su cámara al féretro de alguna figura fallecida, existen límites que a nadie se le ocurre violar. Algunas revistas privadas que circulan incipientemente en PDF les gusta coquetear con la onda paparazzi, pero se miden bastante, saben que una denuncia bien puesta en una Fiscalía por algún artista ofendido puede terminar con la felicidad de su publicación.

Nunca he escuchado en Cuba de nadie que haya permanecido en la cárcel sin haber recibido su Derecho a Juicio o esté en su proceso. En Cuba no existe una cultura de impunidad, por lo que es habitual el Derecho a Igualdad ante la Justicia. Si usted comete un crimen y es encarcelado, puede estar convencido de que otras personas que cometan el mismo crimen también lo serán. Por supuesto ¨quién tiene padrino se bautiza¨ y es lógico que alguien con buenos contactos consiga un mejor abogado, un procedimiento más conveniente, incluso puede recibir una sentencia más suave pero no por eso dejará de ser castigado.

No es perfecto. Algunas personas pueden tener críticas hacia el sistema judicial cubano y deben tener razón pero en comparación con los índices de impunidad de las clases altas y corrupción de la justicia típica latinoamericana, funciona mejor. Lo mismo puede decirse del sistema penitenciario. Toda prisión es terrible, pero creo que no tiene comparación cumplir una condena en una cárcel de Cuba que en una de Guatemala o El Salvador.

Tampoco hay que olvidar que en Estados Unidos verdaderos criminales permanecen libres gracias a poder pagarse un buen abogado. Un sistema que promueve eso es lo más lejano a la justicia que se pueda imaginar.

Se puede ejercer aquí un derecho raro, el Derecho a la Vocación, porque en Cuba hay miles de personas que viven de las artes, de las ciencias, del deporte. Es raro hoy el padre cubano que cuando sus hijos le dicen que quieren ser pelotero, o bailarina, o pintor, le responden: ¨NO, yo no voy a criar un vago o un muerto de hambre¨.

Cuando la gente ha tenido alimentación aunque sea básica, un techo aunque sea un apartamento de micro, vestuario aunque haya sido una camisa Yumurí, entonces puede darse el lujo de dedicarse a la trova , escribir poesía, bailar en un conjunto folklórico, prepararse para las Olimpiadas. Solo la garantía de las necesidades básicas permite al ser humano superar ese nivel y buscar la realización de necesidades más elevadas.

El Derecho al Disfrute de las Artes, es altamente subvencionado en Cuba, el país cuya capital es la plaza cultural más importante de Centroamérica y el Caribe mantiene los precios de acceso más bajos respecto al costo de la vida, además de uno de los mayores calendarios de actividades gratuitas en el mundo en proporción con su población.

El Derecho al Deporte ha sido tradicional en los últimos 50 años. Con frecuencia se menciona junto a la Salud y la Educación. La gente ha disfrutado ver a sus atletas en las más disímiles disciplinas. Es el país que más logros tiene en comparación con su PIB y cantidad de habitantes.

Pero la vida en Cuba se ha ido complejizando. El espíritu popular y amateur del deporte se ha ido diluyendo un poco, los intereses de la juventud son otros y la nueva generación no le tiene la misma estima a su práctica y sobre todo al sacrificio que implica.

Al Estado le es difícil sostener una red gratuita de instalaciones deportivas que exigen un mantenimiento económicamente costoso. En la mente de los cubanos de hoy el deporte es algo para deportistas. Un extraño fenómeno de profesionalización precisamente en uno de los países donde más se ha rechazado históricamente la idea del deporte profesional.

La misma búsqueda de mayores resultados ha dejado atrás la idea romántica de los años 70 y 80 del obrero-atleta. El avance tecnológico también ha jugado su parte. Años atrás la diversión de cualquier barrio o pueblo de campo era el juego de pelota.

Hoy los más jóvenes tanto del campo como de la ciudad, pasan su tiempo libre frente al televisor viendo series, películas, absortos en la pantalla de su celular, viendo algún partido de futbol, o jugando deportes pero sentados en la PC…En el mejor de los casos salen a jugar precisamente fútbol que si no es el deporte nacional al menos es algún deporte.

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