El cuarto poder


periodismoPor: David Noda García (Estudiante de Periodismo)

Soy estudiante de periodismo. El orgullo me sobrepasa cuando digo esto, pero también me sobrepasa la decepción. La misión del periodista es exponer la realidad en todos sus matices, con sus pros y sus contras, es ser historiadores fieles del presente, es guiar a la gente, informarlas, persuadirlas de las malas actitudes llevándolas por el camino correcto.

Se dice y nada es más verídico que el periodismo es el cuarto poder, porque tiene la capacidad de influir en las masas, de formar estados de opinión que a la larga pueden evolucionar en revoluciones sociales; pero en Cuba es diferente, el periodismo cubano tiene las manos atadas por mentalidades arcaicas que creen que denunciar los problemas es dañino para el proyecto revolucionario.

Yo no creo que esto sea correcto, todo lo contrario, si la voluntad es de que mejoren las cosas, pero para lograrlo primero hay que identificar esas cosas negativas, ¿no es esta una actitud revolucionaria? Contrarrevolucionarios son esos que censuran, y que violan el derecho del pueblo a la información, un derecho humano reconocido por Naciones Unidas. La prensa puede ayudar a la gente en la medida en que refleje sus problemas, no veo en esto más que nobleza, no veo en esto más que solidaridad, esa solidaridad que caracteriza a los revolucionarios.

Es verdad que hay elementos subversivos que viven de hablar mal de nuestro sistema político y para ello recurren a la mentira, pero dentro de toda esa cochambre también hay cosas ciertas que debemos reconocer y tratar de rectificar. Pienso que a todo se le debe ver el lado positivo, y se le debe sacar provecho. Si quieren mentir que mientan. Acaso no somos una sociedad instruida. El pueblo de Cuba sabrá juzgar por sí mismo a quien creer. Pero si solo escucha sus problemas en boca de esa gente inescrupulosa y no de la prensa, ¿quién se llevará la credibilidad?

El periodismo cubano está perdiendo terreno, y terreno que pierde el periodismo cubano es terreno que pierde la Revolución. Tenemos que abrir esas mentalidades cerradas, la información nunca puede verse como algo negativo.

Nuestro periodismo tiene muchas glorias, me atrevo a decir que es uno de los más éticos y libre de sensacionalismo del mundo. Tenemos periodistas brillantes, con una gran capacidad de análisis y un amor visceral por su profesión, que tienen que resoplar, contar hasta mil para no estallar y llorar de impotencia cuando a alguien no le parece prudente publicar lo que escribió. Ya he visto esto varias veces y apenas estoy en primer año de la carrera. ¿Cuántas escenas de esta clase tendré que presenciar en mi vida? ¿Cuántas veces me tocará a mí pasar por eso?

Los obstáculos son en la vida de los periodistas cubanos el pan de cada día y a pesar de eso la mayoría sigue ahí, tragando en seco, sufriendo por amor, soñando con una añorada ley de prensa que llegue para sanar esas heridas de un periodismo que se desangra en el oficialismo y la censura.