Sí pero no



Congreso-PCCPor: Harold Cárdenas Lema

Este es un post que no quería escribir. Aún así, lo veía venir con el temor de quien no quiere que lo pongan en una situación difícil. Y será un post corto.

Podría hablar mil cosas del VII Congreso del Partido. Ratificar la necesidad que había de tener una actividad que nos recordara ciertas cosas, algunas esencias. Criticar que no pudo escapar de los eufemismos y las edulcoraciones comunes en los espacios de esa envergadura. Por lo general las reuniones de base suelen ser más a camisa quitada que los grandes congresos, al menos eso es lo que muestran los medios.

Congratular la presencia de Fidel en el evento, un simbolismo importante. Y si debimos renunciar a que la clausura fuera transmitida en vivo por su presencia, puedo entenderlo. En fin, no voy a referirme demasiado a las victorias y derrotas que nos dejó el evento, me enfoco solo en una de sus consecuencias.

En Internet solo expresaré parte de la opinión que me toca como ciudadano, el resto lo diré en otro tono y lugar: mi comité de base en la UJC.

Los cubanos tenemos el trauma de recordar héroes mambises convertidos en malos gobernantes durante el período republicano a inicios del siglo XX. Por mucho tiempo se ha tratado de presentar en el extranjero a nuestros dirigentes como un caso similar. Es por eso que toca preservar su legado con más celo que nunca. Pero los revolucionarios cubanos siempre hemos sido mesiánicos y tratado de darlo todo, ir más allá de lo posible, y en ocasiones puede ser una desventaja.

Para mí es importante que la Generación del Centenario acompañe este complejo proceso de transformaciones, pero francamente, tenía otra expectativa con la composición actual del Comité Central. Y creo que no era el único.

La generación de mis padres fue la primera en formarse con la Revolución, vivió la Guerra Fría y sobrevivió el Período Especial, ha estado aquí todo este tiempo con una fidelidad impresionante. Merecen una confianza que ha sido procrastinada, postergada.. y nos puede costar caro. Veo entre sus filas muchas personas que dan para más, desconocidos que cuando los ponemos a la luz hacen bien su trabajo, héroes que están más legitimados que nadie en la historia reciente de nuestra isla.

Pensaba que habría un primer o segundo secretario que representara a mis padres generacionalmente, la señal de continuidad que necesitamos con inmediatez. Y no fue así. Ahora tengo nuevas preocupaciones. Que la continuidad siga posponiéndose a un paso más lento del necesario, que esto nos provoque en el futuro rupturas, y que la Revolución pague un precio por ello.

Muy preocupado de que entre la hostilidad estadounidense y el fantasma de lo ocurrido en Europa del Este, nos estemos paralizando nosotros mismos, o consideremos que hay más tiempo del que realmente tenemos para ganar corazones y mentes que hoy viven en nuestra isla pero al margen de la construcción revolucionaria.

Al parecer el respeto y fidelidad hacia la Generación del Centenario pesó mas que nuestras urgencias.

Y sí, votaría por todos los que componen hoy el Comité Central, pero no están muchos otros que necesitamos. Faltan más de la Generación de mis padres, por no decir la mía. Falta más gente joven, la misma que hizo y sostiene esta Revolución.