Con la bandera en el pecho

CubaPor Leonardo Martínez, estudiante 3er año de Derecho

¿Alguien ha escuchado acerca de un debate sobre la utilización de los Símbolos Nacionales en Cuba? Independientemente de la respuesta que se le dé a la pregunta lo cierto es que de forma subliminal hay una lucha de símbolos en nuestra sociedad.

En más de una ocasión nos bombardean desde afuera, y ya adentro se ven los reflejos, con las imágenes de dos banderas principalmente: la norteamericana y la inglesa. Se erigen así como la imagen pura de lo moderno, lo actual,…, lo bueno. No faltan los avispados que detectando la manipulación mediática que encierra esa propaganda “subliminal” sugieren que será necesario hacer lo mismo con nuestros símbolos y así contrarrestar el efecto nocivo de la actividad del enemigo.

Lo contradictorio y lo primero que se les puede hacer notar a esa vanguardia de opinión es que precisamente los mismos que venden la bandera americana, venden también la bandera cubana, en menor medida, pero también la ofertan. Alguien dirá, entonces, que no tiene nada que ver que usemos la bandera de otro país en la ropa, es una exageración, es la paranoia la que nos hace ver conspiraciones y amenazas en todas partes.

Permítame discrepar en este punto también. No es para nada inofensiva la distribución y la inserción de banderas como la inglesa en el mercado. Ya sea por su presencia en los diseños de prendas de vestir o de cualquier otro artículo mercantil; o por sus apariciones protagónicas en los videos musicales que tanto imponen tendencias. Es una cuestión de valores. El poder político, que representa al neoliberalismo, defiende la idea de que todo es o puede convertirse en mercancía, y además se preocupan por exportar esa concepción al resto del mundo en un proceso que algunos denominan: globalización neoliberal.

Ya escucho a muchos decir: otra vez con la misma trova. Si es la trova correcta no me queda más remedio: les respondo. Entonces, lo que tenemos que hacer es exactamente lo contrario. Revalorizar los símbolos, no porque sí; sino porque encierran un significado. Nos cuentan de nuestra cubanía, nuestra historia,…, nuestros propios y más altos valores. Nos identifican dentro de este inmenso universo de culturas e identidades y nos recuerdan lo que tenemos para aportar a esta humanidad.

Y para contrarrestar definitivamente la campaña enemiga, démosle, desde Cuba, el valor que llevan las banderas del resto de los países. Exportemos nosotros, no el mercantilismo y el consumismo; sino el respeto por la historia y los hombres que la hicieron, la solidaridad y nuestro humanismo, como dijera el Maestro: “Patria, es humanidad”.