Un poco de orden

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Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)  En Twitter: @JimmydeCuba

El viejo del saco –así le llama una señora que estaba allí, por su vestimenta- no duerme, pasa la noche frente a la oficina del carnet de identidad en La Playa, aquí en la ciudad de Matanzas. Es el primero en la cola, pero cuando alguien llega a marcar, él le dice que hay 15 delante de él. Luego durante el transcurso del día el viejo del saco vende a 5 ó 6 CUC cada uno de esos 15 turnos.

Los que hacemos la cola legalmente tenemos que ver cómo pasan delante de nosotros algunos que llegaron hace menos de 10 minutos. Alguien cuenta que al viejo del saco le pusieron hace poco 500 pesos de multa. Si vende todos los días 10 ó 15 turnos a 5 ó 6 CUC, le da la cuenta pagar la multica de 500 pesos y volver al negocio.

La cola es una sola, pero como se prestan varios servicios, algunos dicen que entran para una cosa y terminan haciendo otra. Le sugerí a un compañero que trabaja allí que deberían hacer una lista a las ocho de la mañana con los que estén físicamente, para evitar el desorden que forma el viejo del saco, pero me dice que “la jefatura” tiene prohibido eso, que la cola la tienen que organizar “ustedes”.

En el lugar suceden cosas curiosas. Me parece muy bien que “la jefatura” tenga prohibido entrar en short, camiseta o chancletas, pero creo que es una exageración estar dentro del local con audífonos. No se pueden tener audífonos puestos, ni siquiera escuchando un juego de pelota en un radio ¿Por qué? Ah bueno eso se lo tiene que preguntar a “la jefatura”.

En un lugar donde las personas hacen la cola desde la madrugada y fácilmente pueden estar allí hasta las tres de la tarde, no hay baños. Bueno sí, hay un baño, pero es sólo para embarazadas, ancianos y niños. Por supuesto una medida así provoca que las áreas aledañas se conviertan en un baño público.

Menciono este ejemplo pero no es el único. Muchas veces se le puede evitar malestar a la población pero medidas tomadas quizás a cientos de kilómetros del lugar y desde un buró, no lo permiten.

Le sugiero a “la jefatura” que vaya de incógnito y escuche los comentarios de la población en la cola, que van desde un “esto no lo arregla nadie” a un “por eso me voy pal ca….”

Mientras ven cómo bajarle el precio a los frijoles o al tomate, que resuelvan los problemas que no dependen de recursos sino de poner un poco de orden.