¿Ya votaste?

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Por: Leonardo Martínez, estudiante de Derecho

Un momento crucial en la vida de toda organización son los procesos eleccionarios. En ellos, se evidencian lo consciente y participativa que es su membresía. ¿Qué reflejaron las últimas elecciones de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU)?

Es inadmisible que vote un alto por ciento de estudiantes, se cumpla con el cronograma, se constituya un nuevo secretariado y nadie sea capaz de notar las irregularidades que tuvieron lugar; o peor, que las noten y no les importen.

Un joven después de atravesar el sistema educacional cubano, y haber participado inconscientemente en tantos procesos eleccionarios, cuando llega a la universidad reproduce los mismos patrones conductuales que ha aprendido, sin cuestionarse el alcance de sus actos.

Es decir: cuando se le presenta una boleta de votación y se le pide que marque una cantidad determinada de candidatos, que generalmente no conoce, él se limita a marcar la cantidad establecida en el orden en que aparecen, sin preocuparse por la idoneidad, la capacidad o la entrega de los mismos.

En el mejor de los casos, lee una simple biografía, redactadas por los mismos a quien se refiere y que probablemente nadie revisó porque fue entregada a última hora.

Aquí aparece un serio problema, pues ese mismo joven participa en las elecciones que decidirán a las personas que ocuparán cargos en el gobierno del país. No resultaría descabellado pensar que repetirá los mismos errores en que ha incurrido toda su vida estudiantil. ¿Participará?, sí, pero inconscientemente, con la repercusión negativa que eso trae para todo el andamiaje político de nuestra nación.

Entonces, hoy, en nuestras universidades debemos comenzar a educar a los jóvenes en la participación activa en los procesos eleccionarios. El primer paso es acercarlas al documento que dispone como se deben realizar, el Reglamento de la FEU en su Capítulo 2, para que además de ejercer correctamente su derecho al voto contribuyan como un controlador más de la legalidad. De lograrse esto último, se dotaría de gran vitalidad todo el proceso.

Así mismo las personas encargadas de llevarlo a cabo son las que, primeramente, deben dominarlo a cabalidad para evitar las
improvisaciones y los errores en el procedimiento. Especialmente, cuando es a ellas a las que se les puede exigir la responsabilidad por la buena o mala marcha del proceso.

Contar con la cantidad de personas necesarias y con la capacidad o el conocimiento suficientes es un problema que en la práctica dificulta el éxito del proceso eleccionario. Por tanto, la solución pasa por la calidad de los Secretariados ya electos, el compromiso y el actuar decidido de los miembros de la FEU que, aunque no tengan un puesto, exijan a sus representantes un accionar coherente con el mandato que se les ha encargado.

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