Dos caras sin sentido de propiedad

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Por: Nyls Gustavo Ponce Seoane

Me llamó grandemente la atención que la pasada semana, los días cuatro y cinco más exactamente, fueron publicados digitalmente sendos artículos que trataron aspectos, aparentemente no vinculados entre sí, de una misma problemática de la realidad nacional Evidentemente sus autores, por la casi simultaneidad en el tiempo de sus publicaciones e incluso por su contenido y donde fueron publicados, estoy casi seguro que desconocían sus respectivos trabajos.

Se trata de los artículos, “¿Tienen los trabajadores el poder en Cuba?”, de Roberto G. Peralo, que dio a la luz el 4.11.2015 en el blog de los jóvenes universitarios que opinan sobre la realidad cubana, y posteriormente publicado en Cartas desde Cuba, tomado de La Joven Cuba, por Fernando Ravsberg; y “Sentido de Pertenencia”, de Madeleine Sautié, expuesto en el Granma Digital, el 5.11.2015.

¿Pero por qué atrajeron tan grandemente mi atención y curiosidad?

En mi caso particular fue natural porque el que esto escribe y suscribe había abordado estas dos caras de la misma moneda, que cada autor plasmó por separadas, en un artículo publicado en Rebelión el 10.10.2014 y que tituló “La socialización de la propiedad: alternativa insoslayable para el renacimiento del socialismo”. Un año después, ahora le hubiera variado en algo el título poniéndole “…para la refundación del socialismo en Cuba”.

En nuestro país, lamentablemente, no se ha desarrollado ni se siente, o lo ha sido muy poco (para no ser absolutista), ese sentido de pertenencia del que comenta Madeleine, y quizás, por esa razón, escribió ella sobre el tema.

Cabe entonces preguntarse por qué ha sido y es así en un país donde los medios fundamentales de producción son o deben ser de los trabajadores, según el principio de la idea socialista-comunista, donde debe imperar el bien común y donde la propiedad sea de todos para la realización de dicho bien.

Sencillamente, pienso que ha sido y es así porque, como dice Peralo, “en el modelo económico cubano actual no existe una real apropiación del proceso productivo por parte de los trabajadores” Simplemente no han sido empoderados, ni jurídica (que también es más que necesario) ni prácticamente, para ser convertidos en los verdaderos dueños de sus medios de producción, por lo que se ven impedidos de tomar decisiones y ser los verdaderos protagonistas, efectivos y participativos, donde quiera que se encuentren o incluso pertenezcan. Sin embargo, en la práctica social la que se ha empoderado, ha sido la burocracia. De aquí todas las anomalías que están sucediendo en el país.

Es por esto qué no es solamente el giro idiomático “YO PERTENEZCO A”, al cual a veces pícaramente se recurre para cumplir alguna meta y/o para entregarse completamente a un colectivo o centro laboral, para manipular al trabajador, debe tratarse con mucho cuidado por muy bien que se escriba, para no contribuir a dicha manipulación.

Eso es y debe ser correcto cuando también se incluya el giro “ESTO ME PERTENECE”, o sea, que donde yo estoy o me encuentro me pertenece a mí, ya sea la casa, hogar, familia, escuela, centro de trabajo, comunidad, país y se utilice el pronombre personal “mi”.

Debe existir por lo tanto la interacción ME PERTENECE-PERTENEZCO A. O sea, me pertenece y por lo tanto pertenezco, con pertenezco a y por lo tanto, me pertenece.

Sí, ME PERTENECE y PERTENEZCO A, en nuestro sistema deben estar indisolublemente unidos para logar el tan necesario equilibrio individuo-colectivo, para que uno no prevalezca uno sobre el otro y se mantenga tanto la soberanía individual como la colectiva, cuestión esta muy sana y saludable para impedir graves errores que se han cometido y cometen, evitando que la persona, como con frecuencia ha sucedido, se convierta, consciente o inconscientemente, en un medio básico de su empresa, lo que niega el ideal socialista, donde el ser humano debe ser el centro de todo.

La Habana, 16 de noviembre de 2015