La tacañería del pueblo

DeBus2

Por: David Noda García, estudiante de Periodismo.

   Hace unas semanas fui testigo de un incidente que llamó tanto mi atención que decidí convertirlo en mi primer trabajo periodístico como estudiante. Todo comenzó en la terminal de Matanzas, era viernes y me disponía a regresar a casa después de una agitada semana. Un señor vociferaba a todo pulmón: ¡camión a Colón a 25 pesos!.

Subí al vehículo y alrededor de 20 min después las cuatro hileras de asientos estaban llenas, incluso había pasajeros de pie en la parte trasera, pues el pasillo no contaba con el tubo para sujetarse. Cabe decir que la mayoría de las personas allí presentes eran estudiantes. El cobrador subió con su riñonera y como quien no quiere las cosas propuso aumentar el precio a 30 pesos a cambio de hacer el viaje directo (sin paradas), a lo que una señora indignada respondió con una soberana recriminación, planteando que no todos tenían la posibilidad de pagar esa suma y si lo hacían era por pena, principalmente los estudiantes que tienen que viajar constantemente.

La situación se tornó incómoda y hubo palabras subidas de tono. Varios pasajeros apoyaban a la valiente señora, por lo que el chofer aunque disgustado le dijo al cobrador que recogiera el dinero acordado inicialmente.

Al fin el camión salió, y a pesar de que iba lleno comenzó a hacer paradas sin siquiera haber salido de la ciudad, tal parecía que lo estaba haciendo a propósito para desquitarse de la ´´tacañería´´ del pueblo. Pero en cada una de ellas los pasajeros que iban en la parte trasera se negaban a abrir la puerta y no se movían del lugar, alegando que no cabía nadie más.

El chofer bajó varias veces y trató de persuadirlos, pero se mantuvieron intransigentes, así que a las tres o cuatro paradas se dio por vencido y se limitó a detener el vehículo solo cuando se le tocaba el timbre para que alguien bajara. Al final ganamos: llegamos rápido y nos ahorramos 5 pesos. Eso sí, este fue un caso aislado porque después de ese día no me he vuelto a tropezar con ninguna señora que alborote el avispero. Como dijera Julio Iglesias: ´´la vida sigue igual´´.

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