Salario justo

imagesPor: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu)

En 1514 por tierras de Sancti Spíritu el cura Bartolomé de Las Casas se rehúsa a realizar una misa en frente del conquistador Diego Velásquez. Al ver la explotación a que eran sometidos los pobladores originarios de esta isla lanza su voz de protesta y lee un texto hebreo: “Ofrecer a dios un bien robado a los pobres es matar al hijo en presencia del padre. Quien no paga justo salario derrama sangre, el pan es la vida del pobre”.

Este cura sin haber leído a Marx -tres siglos los separaban- ya tenía conciencia de que el trabajo humano que produce bienes y servicios para la sociedad representa tiempo y por consiguiente representa vida. Y si no se le es retribuido de forma justa al obrero, no solo se le está negando el poder de satisfacer sus necesidades básica, también se le roba vida.

Por estos días leí muchas noticias sobre el avance y perspectivas del turismo en Cuba. Muchos fueron los reportajes, comentarios y notas de prensa en torno a este sector de la economía cubana. Pero en ninguno de estos trabajos periodísticos vi reflejada la opinión de sus trabajadores, quienes están enfrentando y en muchos casos sufriendo un nuevo sistema de gestión empresarial.

El nuevo modelo de gestión empresarial que se experimenta ha traído nuevos mecanismos para calcular el salario que devenga un trabajador. Un hotel cinco estrellas, donde en uno de sus meses de más baja actividad ingresa cerca de un millón de dólares, sus trabajadores promediaron no más de 10 dólares al mes de salario. En las mismas circunstancias sin aplicar el nuevo modelo empresarial los salarios eran el doble.

Pudieran ahora los funcionarios y directivos del sector explicar con elementos técnicos del por qué de esos salarios tan míseros. Pero sin conocer esos tecnicismos, a simple vista me parece que algo está mal. La idea del nuevo modelo económico es buscar mecanismos de distribución de riqueza que permita estimular de forma directa al que la crea. Y es muy evidente que este mecanismo, inventado en el más allá (palabras usadas por los propios trabajadores) no lo está haciendo. El efecto ha sido todo lo contrario. Hoy los trabajadores del sector no se sienten estimulados y han buscado otras formas ilegales para poder sostener la economía familiar.

No quiero analizar los métodos antidemocráticos en los que se implantó el nuevo sistema salarial porque tendría que abordar el inmovilismo y el formalismo de las estructuras sindicales y no es el tema de este artículo. Lo que sí me queda claro es que la fórmula matemática está mal diseñada. Se están tardando mucho tiempo en implementar los cambios que necesita el país y el argumento que dan los funcionarios es que no se pueden cometer más errores. Entonces: no los cometan.

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