Una preocupación por LJC

LogolajovencubaEn los “románticos” inicios de LJC, revisábamos las estadísticas cada 10 minutos y permitíamos todo tipo de comentarios basados en el respeto a la libertad de expresión. Afortunadamente, luego comprendimos que lo más importante es cuidar el contenido de los artículos publicados y limitamos la posibilidad de comentar a algunas personas que nada aportaban al debate. Cinco años después, más de dos millones y medios de visitas (2.501.144) ciento ochenta mil comentarios (183.105) y 1668 artículos publicados, entramos en una etapa superior.

Seguimos soñando con la idea de tener colaboradores en todas las provincias, contar con un caricaturista para tener una sección semanal donde se muestre la realidad cubana a través del humor, no perdemos la esperanza de tener un espacio fijo de debate…en fin la invitación está hecha, si te quieres sumar al proyecto de LJC pues escríbenos.

Les dejamos con un correo que nos enviaron y que muestra preocupaciones que también son nuestras.

Estimado Equipo de La Joven Cuba:
Hace cuatro años cuando un grupo de recién universitarios orientales «jugaban» a cambiar todo lo que debe ser cambiado con la creación de un espacio digital, una persona nos interpeló: ¿Ustedes conocen La Joven Cuba? Nos confió que era un blog inteligente y crítico, considerado por muchos de los más relevantes de Cuba y era creado por unos jóvenes universitarios en Matanza. Nos sugirió que lo revisáramos y comparáramos su dinámica. Era obvia nuestra ignorancia. Tuvieron que pasar más de dos años para superar los problemas de la conexión, el ancho banda y otras trampas tecnológicas para ser un asiduo lector de LJC.

Hace poco que sigo las entradas de un querido y admirado amigo que publica indistintamente en La Joven Cuba. También leo semanalmente el blog. Coincido frecuentemente con los criterios, opiniones y enfoque del blog sobre la realidad política cubana. Mas he encontrado con desagrado la persistencia de una barahúnda de “críticos con sus críticas”, sin la más mínima racionalidad y ética, que son habituales en todos los comentarios de cuanto post interesante y reflexivo aparezca sobre la acuciante realidad cubana. Es obvio que estos lectores se encuentran en el «trending topic» del blog.

Se me hace incompresible como un post tan agudo sobre la reforma o reformulación de la Constitución cubana y sus varias lecturas, terminen en comentarios sobre una figura tan contradictoria y tremebunda  como Carlos Alberto Montaner y las diatribas de un grupo sobre otro y una discusión tan trivial de la «huella cultural soviética» en Cuba. Me parece insólito que otro texto sobre la soberanía nacional y el culto de resistencia que ha tenido Cuba ante Estados Unidos, acaben sus comentarios convirtiendo el blog en un “ciberchancleteo” o una puja en materias de insulto de la peor laya. Muchos manifiestan que sus criterios no son malsanos y otros que obedecen a la libertad de expresión.   Estos son solos dos ejemplos, pueden revisar los comentarios. Creo que estos comentarios cargado de “altos emocianalismos erizados” y de grandes furias personales más allá de enriquecer el blog lo oscurecen, enrarecen y estropean de forma mal sana el clímax de un debate abierto y franco sobre las distintas posiciones de pensar y actuar que existen en Cuba.

¿Pero por qué no moderar cuando se comenta en tonos ásperos, groseros y hartamente repugnantes en muchos casos? Es evidente que este dilema trasciende mucho más allá de la simple administración de una bitácora digital. Lo primero obedece que La Joven Cuba como todo blog que se respete tiene su código de etiqueta, al cual no solo tiene derecho de acudir sino el deber de hacer cumplir y respetar:
LJC debe verse como un espacio de polémica franca y respetuosa, que propicia la confluencia de opiniones en un lenguaje tolerante con la opinión ajena. En sus artículos y comentarios no se permitirá el fomento de la agresión, ni discursos sordos que no tomen en cuenta los argumentos de los demás.”

La fauna que habita en estos comentarios, si leyeran mis preocupaciones dirían que por el camino de restringir comentario se llega directo al Estalinismo o al oficialismo. El problema no es limitar sino hacer respetar al OTRO, el bendito OTRO, que también existe. Hay que ser consciente del refrán: “No por hablar más alto, se tiene toda la verdad”. La censura es repugnante cuando es dogmática, estéril y sin razón.

Desde un punto de vista se diría que estaría en juego la libertad de opinión en LJC, mas no se trata solo declarar que existe sino de garantizar la propia la libertad de opinión a través del respeto a toda opinión que sea divergente o no. Pero toda libertad tiene límites y la demarcación (en términos del propio código de ética LJC) está en que hay que promover la polémica franca y respetuosa y no el fomento de la agresión o los discursos sordos.
¿Será que habremos llegado a la muerte oficial del conceso público? Lo primordial es lograr alternativas válidas y ecuánimes para resolver los problemas de nuestro país. Tampoco se debe olvidar la herencia histórica a la que hace nombre este propio blog. Jamás he sido partidario del sectarismo de opinión de los que piensan que para opinar sobre Cuba hay que ser cubano, vivir en Cuba y ser un militante confeso y saludo a todos lo que reflexionan sobre Cuba, pero debemos expresarnos en el más sano respecto porque el que actúa o piensa diferente. La tolerancia debe ser un valor de orden. Puede ser agobiante que en vez de construir consenso y alternativas surjan siempre comentarios pueriles, groseros y otras naderías electrónicas de parte un pequeño grupo. Esto no simplifica el problema de la complejidad y diversidad política que existen en Cuba, la cual alterando un dicharacho: “donde hay dos cubanos, hay tres partidos políticos”, por la manera tan peculiar y pasionaria de asumir nuestra cultura política.

Este blog se ha ganado un gran respecto entre los blog que hay dentro y fuera de Cuba por sus opiniones lucidas, valientes y arriesgadas sobre la realidad cubana. En más de una vez ha sido centro de polémicas contra posiciones dogmáticas y reaccionarias sean cubanas o no. También ha sorteado varias “zancadillas” con la intención de cerrar el blog o desprestigiarlos con adjetivos burdos y deshonestos. Lo cierto es que ha sido un espacio plural, abierto y democrático entre tanta «cerrazón» de los medios oficiales y le ha dado voz a disímiles personas preocupadas por el pasado, presente y futuro de Cuba. Su existencia ha sido un fruto no solo de su equipo sino de mucha gente que los apoya.

El mayor mérito a mi juicio de La Joven Cuba es su contribución a la cultura política cubana actual y enriquecer el debate sobre la esfera pública cubana. Si les envíos mis preocupaciones, aclaro que es porque tengo una identidad con el blog y su política editorial, que hace referencia a la real política en Cuba como producto o resultado de una sociedad tan diversa y variada de enfoques ante una realidad unidimensional en los medios. LJC es parte de una juventud que tiende a explicar fenómenos y señalar sucesos, convirtiéndolo en termómetro del pensamiento, la ideología y la conciencia de los cual emerge y representa.  No es válido que una patulea de “comentaristas deportivos” menoscabe el trabajo serio y decoroso de muchos con sus habituales incoherencias. Mi opinión no es aislada, hace poco leía este sensato comentario:
Es lamentable que un artículo tan bueno, serio y profundo elaborado con tanto análisis histórico y nacional, se convierta en este espacio de comentarios, en burdo análisis, diatribas infundadas y toda suerte de chabacanería entre personajes que parece no tuvieran es sus países de acogida, luego de irse de Cuba, más espacio de comunicación que este.
No pudiera comentar en esta sesión, a la que entré esperanzada de obtener pensamientos profundos, críticos, constructivos y alumbradores. Reitero mi descontento y la contradicción que se presenta con el código de ética de LJC, muy alejado de eso que dice. Yami.” Citado en septiembre 8, 2015 a las 2:11 pm

Por supuesto la decisión de moderar ciertos comentarios y hacer valer su código de ética, debe ser una decisión legítima de sus administradores. Les toca a ustedes reflexionar sobre la mejor opción, sin embargo creo que triunfara el sentido común. Mi opinión obedece a cuanto estoy preocupado por esta actuación inconsecuente y deshonesta de parte de algunos de sus “seguidores”. No es válido que gracias a estos desprestigien la labor de muchos y decepcionen a sus lectores. Disculpen mi intromisión, pero muchos estimamos en superlativo el trabajo de LJC. Espero que mi comentario sirva para que ustedes puedan hacer una reflexión más lúcida sobre el tema y lograr una solución viable.  Disculpen la extensión. Saludos desde el Oriente hasta el Occidente de Cuba. Me despedido con la divisa de aquel grupo de jóvenes que referí al inicio.
Libertad, Conciencia y Respeto.

NOTA: Leí el post de las 10 reglas básicas para convertirte en Troll. A pesar de muy agudo y satírico el “trending topic” sigue en aumento.