Del tiempo de máquina, las redes sociales y otros demonios

facebook_cubaPor: Lil

Les cuento que desde hace muy poco tiempo he comenzado a interactuar en las redes sociales. Nací en 1989 y a pesar de ello, creo que no soy nativa digital, lo cual no ha sido provocado por mi fecha de nacimiento sino por otras circunstancias.

Mi primer encuentro con las redes sociales, en específico Facebook, fue cuando me percaté que en la Universidad había horarios pico para el tiempo de máquina. Papeles con el nombre de los futuros usuarios se colocaban en las computadoras con el fin de “marcar territorio”. Si querías usar una computadora no podías olvidar dos cosas: colocar tu nombre, y el horario en que estarías empleando la computadora. Escribías en el papel: Yumisisleidis 9:00-11:00. Todos entendíamos. Yumisisleidis tenía interés de conectarse a Facebook en un horario menos pico para el Facebook pero más pico para las máquinas del laboratorio. A mí, ni me interesaba el Facebook, solo que entré en la guerra del tiempo de máquina porque en ausencia de una computadora en casa tenía que hacer mis trabajos de clase en las máquinas de la Facultad.

Por ello odié al Facebook, no a mis compañeros de clase, por arrebatarme la posibilidad de trabajar en el tiempo en el que sentía que era más productiva. Siendo así, decidí que nunca me haría un perfil, a pesar de que en 5to año, a mediados de la realización de mi tesis, mi mamá reunió un dinerito y me compró una laptop de segunda mano, y por suerte para mí, no tuve que usar el tiempo de máquina de la Facultad, excepto para navegar por Internet.

Años después, por cierto, este mismo año, mi hermano me abrió un perfil de Facebook como si fuese un regalo. Ni sabía qué hacer, solo accedí sin chistar a su obsequio. Decidí probar suerte y dejar atrás mis rencores. Resolví cacharrear el Facebook, colocar algunas fotos, recibir y hacer solicitudes de amistad. Nada más. Primero me instruí con un amigo especialista en el tema, no solo por informático, sino por “cacharrero experto de las redes sociales” y le pedí que me explicara en abstracto-porque no tengo Internet en casa- lo básico para acceder a mi cuenta.

Con esa mezcla de curiosidad y temor que siente una niña de cinco años que acude por primera vez a la escuela, bueno, en mi caso de 4 años porque nací en enero y me “adelantaron”, me arriesgué a acudir a la sala de navegación más cercana. Siendo ingenua, como cuando tenía 4 años, pensé que con el tiempo había superado lo del tiempo de máquina. Pero no. Llegué a la sala de navegación que identifiqué no solo por el cartel ETECSA, sino por la multitud de personas que se aglomeraban en la puerta. Al solicitar al último de la cola me respondieron: “¿para qué?”. Traté de decir “para revisar el Facebook” pero no, me callé, porque me daba un poco de temor expresarlo. De todas formas ya lo tenía todo planeado, si la trabajadora de ETECSA me veía entrando al Facebook le iba a decir que quería enviar una solicitud de amistad al equipo de “Buenos Días”. Nada más.

Después de tratar de encontrar mi ubicación correcta en la cola, sí, digo ubicación correcta porque son varias colas. Entré, me senté en una máquina y discretamente coloqué un papel en la computadora: Lil 9:00-11:00.

Ahora, solo tengo una pregunta: ¿Cuáles son tus primeras vivencias en el uso de las redes sociales?