Kerry en La Habana… ¿y ahora?

Foto: Cubadebate

Foto: CubadebatePor: Harold Cárdenas Lema

Si hace un año alguien hubiera descrito lo que hemos visto hoy 14 de agosto lo habrían tildado de loco. En las dos orillas se pensaba que las diferencias eran irreconciliables, pero ya sabemos que no es así. Este es uno de esos días que recordaremos por mucho tiempo, hay conciencia de eso.

La superficialidad con que se aborda la política estadounidense en la televisión cubana afirmaba que Obama nunca podría llegar a ser presidente y se equivocó, decía que la mafia anticubana de Miami definía las relaciones entre ambos países y se equivocó también. Por suerte cada vez es más común ver a especialistas comentar sobre las relaciones cuando hace solo un año estaban más ajenos a los medios. No obstante y por muy sensible que sea el tema, mientras los periodistas cubanos deban tener el permiso del Ministerio de Relaciones Exteriores para hablar sobre Estados Unidos, no tendremos una situación de normalidad.

La irracionalidad de la política estadounidense hacia Cuba logró imponerse durante más de medio siglo. Ni siquiera el pragmatismo estadounidense pudo contra el odio de los que huyeron de Cuba en 1959, muy comprometidos con una dictadura sangrienta que cada mañana dejaba jóvenes torturados y muertos en las calles del país. Contra nosotros se empleó todo, desde la invasión armada hasta la guerra biológica, sin mucho resultado. El 17 de diciembre en La Habana se celebraba un evento sobre relaciones internacionales con especialistas de ambas partes que fue interrumpido con la noticia, ninguno de ellos imaginaba el cambio de política que ambos presidentes venían cocinando desde hace tiempo.

Que ahora tengamos embajadas es un acto elemental de justicia y augura nuevos desafíos pero sin dudas estos cambios son para mejor.

Me preocupan muchas cosas con vista al futuro, una de ellas me viene a la mente escuchando el discurso de Kerry. Los políticos estadounidenses han hecho de la comunicación política una ciencia, todavía aplican un embargo que nos limita nuestra economía pero su discurso y su lenguaje corporal es tan preciso en provocar empatía, que dan ganas de ir a darle un abrazo. En cambio, los nuestros viven ajenos a las técnicas de comunicación más básicas pensando que con la dignidad de las palabras basta, pero no es así.

Un profesor de la universidad me enseñó que no es solo ser tener la razón sino que es necesario parecerlo también. Nuestros funcionarios, evitando caer en la demagogia del pasado, evitan aplicar muchos de los códigos que son universales incluso en países latinoamericanos aliados. El peligro de esto es que el discurso de Kerry puede disputarle los corazones y las mentes de la juventud cubana a nuestros representantes electos, más aún si tenemos en cuenta los problemas de liderazgo que venimos heredando desde hace un tiempo y todavía son tabú en los debates nacionales.

El Secretario de Estado está en La Habana y es una buena señal, es la ruta al establecimiento de una relación que debemos construir desde cero. Los cubanos tenemos mucha cultura occidental en la sangre, no somos rencorosos con el pueblo estadounidense sino al contrario, buscamos el acercamiento. Esperemos que el futuro nos depare cosas buenas en un proceso que afrontamos con optimismo pero también con cuidado. Y parece que no soy el único en pensar así, un amigo acaba de escribirme en inglés por Facebook y me explica por qué: “mejor ir practicando…por si las moscas”.