Los maestros en Cuba…acaba un curso… ¿y para el otro?

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Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) En Twitter: @JimmydeCuba

Un compañero de trabajo me mira con cara triste y me dice que está “embarca´o”, que empieza septiembre como Jefe de Departamento. Otro pide la baja para salir por tres años a un contrato de trabajo. Dos ejemplos de la realidad de los profesores universitarios. El primero muestra las contradicciones que se viven en Cuba, donde una promoción es vista como un “embarque” en lugar de una aspiración. El segundo es un profesor que se aleja de su familia durante tres años para poder resolver sus problemas económicos.

La realidad es que muchas veces los cargos no están en manos de los más capacitados sino de los que asumen por responsabilidad partidista o por amistad.

Desde la apertura migratoria son muchos los docentes que han abandonado las aulas universitarias y si el éxodo de profesores afecta a la educación superior, el hecho de que muchos de ellos sean doctores lo hace más grave. Son muchas las deudas acumuladas durante años en este sector y otras que se añaden en los últimos tiempos.

Sobre el éxodo de profesores hay un dato que me parece importante resaltar. El sector de educación es una fuente de dirigentes y si eso pudiera considerarse un reconocimiento a la preparación de esta fuerza laboral y su prestigio, no lo es cuando esos profesores convertidos en dirigentes, no regresan luego al magisterio.

La profesión de educador en Cuba se realiza por amor, no por incentivos económicos, por eso hay que tener mucho tacto al tomar ciertas decisiones. Si eliminar las cartas para la adquisición de carros, tuvo un costo político enorme, más daño hizo la explicación de las razones que lo motivaron. Si un profesor universitario vende su carro para poder comprar una casa y dejar de vivir con sus suegros -a veces varias generaciones en una casa- qué daño puede hacer eso a nuestro proyecto social.

Debieron preguntarse por qué un profesor universitario se ve obligado a vender su carro, algo tan ansiado para cualquier persona.

Félix era un excelente profesor y magnífico Vicedecano de Investigación pero un día tuvo que dejar la Universidad, veintitrés años en un albergue, alejado de su familia –a la que sólo veía los fines de semana- fueron suficientes. Luis, lleva más de 32 años levantándose de madrugada para venir a la Universidad, en camiones, guaguas, o lo que aparezca. No importa si llueve o la temperatura está por debajo de los 12 grados, Luis no falta a un turno de clase.

El límite de Félix fueron 23 años, el de Luis no estará muy lejos. Cada día se le hace más difícil viajar, sobre todo porque a veces al regreso tiene que caminar varios kilómetros para llegar a su casa y porque el viaje le cuesta no menos de ocho pesos de transporte. Aclaro que si Luis no tiene una casa no es porque no lo haya intentado. En los años más duros de Período Especial se enroló en una micro brigada creada en la Universidad y aunque estuvo diez años en ella, no fue de los afortunados que recibió una vivienda o un terreno.

Aulas poco iluminadas o ventiladas, a veces demasiados alumnos en la clase. Los estudiantes que ven las dificultades que tienen sus profesores, difícilmente impulsarán o apoyarán a sus hijos para que opten por carreras pedagógicas. Mal rato pasa un profesor cuando algún visitante, cubano o extranjero, le dice que necesita ir al baño, por las condiciones en que están los que aún sobreviven.

En las FAR hacerse de una vivienda no es para nada complicado, el crecimiento urbano en áreas cercanas o pertenecientes a la Universidad lo atestiguan. Contrario a esto, el sector nuestro no ha sido atendido correctamente y además de las crecientes necesidades de vivienda, se agrega que no hay una política para la venta de artículos a precios diferenciados, ya sea un refrigerador o una lavadora para la casa o una computadora para el trabajo.

Las FAR, MININT, petróleo y salud, son sectores claves para nuestro país y sus trabajadores reciben ventajas respecto al resto, como divisas, facturas de aseo, comida… pero ¿No es igual de importante el sector educativo? ¿No aportan al país los miles de profesores que están contratados en el exterior?

Decía antes que en Cuba el magisterio se vive por amor a la profesión más que por incentivos materiales, pero es que también nos ha faltado un sistema de estimulación moral. La medalla Rafael María de Mendive es entregada por el sindicato a los profesores con 20 (mujeres) y 25 (hombres) años de labor. Cerca de 80 profesores en la Universidad de Matanzas esperan por su medalla, al parecer la tecnología con que se hacen es vieja y por eso se entregan en pequeñas cantidades…

Hay que tener en cuenta que los que acumulan más de veinte años en el sector son los que se mantuvieron en las aulas en los años más duros del período especial cuando al menos en la Universidad de Matanzas uno de cada tres profesores optaron por irse.
Escribo estas líneas pocas horas antes de que termine el curso y comience la etapa de receso docente, porque será solo eso, un receso docente. Ojalá el futuro nos permita disfrutar de vacaciones de verdad en esta etapa.

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