Problemas de comunicación

politica_publica_cubaPor: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)  

Cuba: isla donde los periodistas hacen parte del trabajo de los políticos, los blogueros parte del trabajo de los periodistas y una parte de los políticos… parecen tomar conciencia del problema.  

En el último Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba ocurrió algo. Una de las personas más respetadas del gremio, Ricardo Ronquillo, expresó su insatisfacción con que los profesionales de los medios continuaran cumpliendo funciones que le tocan a los funcionarios públicos del país. Sus colegas comparten esa opinión que quizás puede ser aventurada para algunos oídos, que quizás tenga algo que ver con que dicho periodista todavía no sea director del diario Juventud Rebelde. Hoy comentamos una faceta de las muchas que tiene la comunicación política.

Hasta el día de hoy, cuando ocurre una situación determinada, será un periodista o un medio oficial quien informe al respecto. Por lo general se hace a través de escuetas notas informativas o un ambiguo reporte que, en ocasiones, resulta inexplicable para el público que es testigo de la respuesta al hecho y a menudo no se puede informar sobre la raíz del asunto.

La voluntad del presidente Raúl Castro por mejorar las dinámicas mediáticas al interior de la nación, contrasta con la realidad que en muchos casos le asigna a la prensa una función de tablón de anuncios gubernamentales. ¿Estará muy lejos el día en que un ministro dé una conferencia de prensa para responder sobre un problema determinado? De hecho, en las negociaciones de los últimos meses con los Estados Unidos hemos visto más conferencias de prensa de las que pueda recordar, ojalá este ejemplo se mantenga.

Podemos hacer algo de historia, recordar que nuestro proyecto de país nació con el líder más carismático de la región y donde la comunicación política era cosa cotidiana, pero la rendición de cuentas en los cargos públicos no parecía una prioridad cuando nació el Estado en tiempos de Revolución. Medio siglo después, es una asignatura pendiente.

Acaba de realizarse en La Habana una conferencia internacional sobre “Nuevos escenarios de la comunicación política en el ámbito digital 2015”. Es de esperar que este loable esfuerzo por enfatizar en el tema ayude a cambiar algunos de los fenómenos que nos laceran innecesariamente, no debe quedarse en una mirada hacia fuera solamente.

Uno de los mejores recursos para la comunicación es la política 2.0. Existen precedentes cercanos a Cuba en movimientos de izquierda representados por Hugo Chávez y Rafael Correa, pero todavía nos cuesta llegar a tener políticos que tengan una comunicación más abierta con los medios, y en un contexto de asedio político por parte de los Estados Unidos, se dificulta más todavía.

Esa nueva forma de comunicación política no es imposible pero necesita primero de una infraestructura nacional que lo permita. Por suerte vemos luz al final del túnel hacia un acceso amplio en Cuba de la Internet. La última señal al respecto no vino de la mano de los medios nacionales o algún político que bien pudiera mostrar la voluntad existente en este sentido, fue un bloguero cubano quien reveló hace poco la Estrategia Nacional para el Desarrollo de la Banda Ancha. La esperanza viene entonces de la mano de un espacio alternativo en la web.

Pero no será la conectividad lo que garantizará ver esa luz per se. La llamada informatización de la sociedad cubana tiene su mayor reto en el cambio de ideologías, pues una vez tengamos una sociedad conectada ¿hasta qué punto sabremos utilizar las TICs de manera inteligente? ¿cómo garantizar, por ejemplo, que si los políticos llegan a las redes sociales en Cuba sea este un espacio real de servicio público, que es a su vez más que participar, que escuchar los problemas del otro? ¿cómo empoderar a la ciudadanía a través de la comunicación política?

Si los periodistas cubanos no tuvieran la preparación o el oficio necesario para abordar nuestros problemas, podría entenderlo, pero no es el caso. Mientras algunos se preocupan por los “desdoblamientos” de nuestros profesionales cuando colaboran con otros medios, gracias a esto tenemos pruebas materiales de la calidad del periodismo nacional. Si los funcionarios públicos y los cuadros políticos no contaran con el respaldo social necesario para hacer una correcta gestión de sus cargos, podría entenderlo, pero tampoco es el caso. Entre ambos podría lograrse una comunicación política adecuada que promueva el consenso nacional y brinde un rumbo visible que nos permita recuperar algunos de los paradigmas perdidos. Como siempre, el primer paso para solucionar un problema es reconocerlo… ¿será el caso?

Si estuviera escribiendo sobre esto en el 2010 tendría razones para ser más pesimista pero actualmente vemos señales positivas. El primer vicepresidente en persona, Miguel Díaz-Canel, despacha semanalmente con los directores de los medios nacionales sobre el estado de la prensa. Hay una conciencia sobre la emergencia que tiene la prensa y su influencia sobre la ideología. Pensar la comunicación política en el contexto cubano deberá contar entonces con periodistas, políticos e instituciones trabajando en equipo. Vamos andando, pero mientras esto no sea una realidad, las palabras de Ronquillo continuarán haciendo eco.