El Palmar de Junco y el Derecho a la Verdad


deporte_matanzasPor:  René Fidel González García (renefidel1973@gmail.com)

Ya son varias las entradas de Osmany Sánchez en la Joven Cuba que intentan crear un debate sobre el Salón de la Fama del béisbol cubano y sobre el Palmar de Junco como lugar fundacional. En la última lanza cinco preguntas desde la hermosa ciudad de Matanzas que tienen la propiedad de otorgar a su redactor el don de la ubicuidad: son preguntas, sin ser las únicas, quizá tampoco las últimas, que pudieran haber sido formuladas desde cualquier parte del país.

Uno puede, o no, compartir los argumentos que esgrime pero es inevitable coincidir en su insistencia en el debate público como método de solución de conflictos y del logro del consenso. De alguna forma, o de muchas, la elegancia y mesura con que él mismo convoca – y crea- el debate público debería trascender cualquier descalificación.

La noción de lo público reivindica la necesidad de que una sociedad, sus instituciones, espacios y dinámicas de participación sean abiertos, accesibles, ostensibles y dirigidos al logro del bien común. Si éstas primeras tres características de lo público implican el derecho de todos a participar en cualquier asunto de interés, la facilidad para acceder a los espacios de discusión y deliberación, así como la obligación de que todas las decisiones sean discutidas, acordadas, divulgadas y explicadas de acuerdo a un principio de transparencia, la cuarta de ellas es una barrera de contención ética contra los intereses personales, o de un grupo.

No sé por qué al escribir esta nota sobre una polémica del béisbol cubano pienso en Jean Piaget, el valor que le concedió al juego en el desarrollo del pensamiento simbólico y en nuestro deporte nacional. De algo se puede estar seguro, apropósito de éste y cualquier otro debate, sin derecho al acceso a la información pública, y sin derecho a la crítica pública no se realiza el derecho a la verdad. La verdad, también es pública.