Educación en Cuba: ¿inversión o gasto?


educacion_cubanaPor: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu) @RobertoPeralo

Julio se graduó de la carrera Licenciatura en Contabilidad y Finanzas, ahora se encuentra criando cerdos en su casa. Ricardo es graduado de Ingeniería Industrial y es botero (taxista). Maikel el Ingeniero Agrónomo se encuentra vendiendo artesanías en Varadero. Katerin, Milena, Rogelio y Alfredo también son graduados universitarios que junto a sus familias emigraron a otros países.

Todas son historias reales de jóvenes que coincidimos en un mismo periodo en la universidad. El Estado desembolsó de su presupuesto por cada uno de ellos, un promedio de 25 mil pesos para que contribuyeran con su especialización en diferentes sectores de la economía. Hoy por diferentes motivos ninguno se encuentra ejerciendo su profesión.

Uno de las conquistas del proceso revolucionario cubano es haber alcanzado un sistema de educación universitario accesible para todos: gratis y diseminado  por todo el país. Con un solo requisito que el estudiante demuestre un nivel de conocimiento que le permita enfrentar el rigor de los estudios universitarios.

No cuento con estadística para poder hacer un análisis más objetivo pero con las nuevas medidas para estimular el sector privado de la economía y las nuevas leyes migratorias, el sector estatal de la economía está sufriendo una estampida de profesionales.

Un amigo me cuenta que vio una lista con los nombres de aproximadamente 2000 profesionales con categoría científica de Maestría y Doctorado que están realizando tramites migratorios en la embajada de Ecuador. Conozco varios casos, no son pocos, que se han ido o están en tramites para trabajar de forma independiente en Angola.

Uno de los casos que me llamó la tención es el de un piloto de aviación de Cubana que me cuenta como veía a sus compañeros trabajando de taxista porque no tenían avión que volar. Según él: “Los sesudos descubrieron que era mas barato arrendar aviones, pero estos ya vienen con pilotos extranjeros, es decir, no hay futuro para los pilotos y marinos en una Isla… “ “Así que decidí aprovechar la oportunidad que se abrió para los que tuviesen dinero emigrasen legalmente, escogiendo Angola por el respeto ganado aquí, y porque su mercado de trabajo es excelente para cualquier profesional de cualquier esfera,  quemé las naves…mejor dicho, vendí mi carro, y compre el pasaje y la Visa para emigrar.“

¿Cuánto le costó al país la formación de este piloto de avión? Historias como estas se están repitiendo y multiplicando. Según datos publicados, Cuba gasta el 70% de su presupuesto en educación. Uso la palabra gasto y no inversión porque presiento que estamos derrochando ese dinero. ¿Cuántos de los más de 1 millón de egresados universitarios se encuentran hoy ejerciendo su profesión? ¿Cuántos han emigrado?

En las sociedades dónde la enseñanza universitaria es un negocio esto no es problema. Mientras más personas estudien mayores serán las utilidades. Lo invertido se recupera en el propio proceso de enseñanza, a cuesta de los estudiantes. Al capital le es indiferente el aporte social de ese graduado.

Debatiendo sobre estos temas, un funcionario del gobierno buscando argumentos para explicarme esta situación, trataba de convencerme sobre lo positivo de esto, según él, estos profesionales que nos sobran, envían remesas a Cuba. Entonces tendremos que ser una nación con una economía dependiente de las remesas del exterior. Nuestro PIB estará directamente relacionado con la capacidad de ahorro de los emigrantes. Me parece que esa es una política económica desacertada. Y ante el argumento de que nos sobran, solamente hay que ver cuántas plazas de profesor hay vacantes en la Universidad de Matanzas y veremos que el asunto de la descapitalización de los recursos humanos es un problema muy grave.

Estoy a favor de la que la enseñanza superior siga siendo gratuita. Pero el Estado tiene que aplicar políticas efectivas para que el dinero que sale del lomo de los que trabajamos con el objetivo de formar a estos profesionales no se lo regalemos a países hermanos. No me gustaría seguir viendo como colegas por razones lógicas, se van por cientos de miles, a contribuir al desarrollo económico de otros países, hipotecando el futuro del nuestro.