El superhombre escucha reggaetón

Por: Náthaly Hernández Chávez (nathaly.hercha@gmail.com)

El reggaetón es una música popular bailable con un alto nivel de consumo. Hasta aquí no existe ningún problema. Lo preocupante yace en que algunas personas lo vuelven casi exclusivo para la banda sonora de su cotidianidad.

Las letras modifican la personalidad de cientos de muchachos cuyas actitudes y carácter están en plena formación. El hombre es un ser social y cambia constantemente a partir de los estímulos que recibe del exterior. Al admirar las “cualidades” del superhombre reggaetonero el individuo las acumula en el subconsciente, para luego reflejarlas en su accionar diario.

El género es la expresión artística que representa al estereotipo del nuevo superhombre cubano. Nació como un medio de expresión de la masa popular en un momento de crisis, como el efecto de un contexto histórico. En la actualidad existe como una de las vías de difusión de un estilo de vida y patrones de comportamiento de un sector
poblacional.

Con el clima de la inversión de los valores del moderno y esperanzado hombre nuevo, al postmoderno y apático superhombre, es lógico que este último se exprese para reafirmar su poderío y representar las ideas de todos los que son como él, mientras usa medios de difusión como la música o el audiovisual para lograr tal objetivo.

Son características de este estereotipo un acentuado individualismo, el machismo, la violencia, el narcisismo y la superficialidad. Entonces se efectúa un condicionamiento, y la presión del medio influye a la hora de escoger preferencias musicales.

Aunque la teoría de Nietzsche explica más al detalle cuales son las aptitudes y características del superhombre ¿Cómo no encontrar una similitud entre la moral de esclavos y señores del suprahombre y las marcadas diferencias entre ricos y pobres dentro de la sociedad cubana?

El superhombre cubano desea eliminar los valores del hombre nuevo para “avanzar” a un nivel más desarrollado. Lo cual no deja de ser una contradicción, porque el superhombre de Nietzsche domina y es exponente de la más alta cultura.

El reggaetón forma parte de la música cubana, pero ¿es buena o mala cultura? ¿Beneficia, aporta, construye? ¿Ayuda a crear una persona o una sociedad mejores? No se trata de demonizar al género como culpable de los males sociales y la crisis actual de los valores, sino verlo como un producto dentro de la industria cultural que en vez de exaltar las dificultades debería construir un camino social y estético hacia el nuevo hombre nuevo.