No te marques, mijo

Por: Guillermo Carmona, estudiante de periodismo.

Cada domingo es santo. Después de una ardua semana, no hay placer comparable al de enredarse con las sábanas. Esta es la historia de un domingo. Tu madre te levanta cerca de las doce y te dice en susurros: “Oye apúrate en votar, sino te marcas”. Tú piensas que los colegios cierran a las seis, pero no es bueno comenzar un día así con una discusión.

Marcar significa individualizar, destacar un elemento de un conjunto. Pero para un cubano, especialmente en tiempos de elecciones, es la creencia en represalias. Alguien de verde o con el concebido carnet, hasta el presidente del CDR vendrá a tocarte la puerta y te pondrán en la lista. Esa famosa lista de los disidentes sobre los cuales se montará un operativo de vigilancia.

En fila india, callados como ascetas, visitarán la urna para la ceremonia sagrada de la votación. Una generalización solo provocaría un aumento sustancial de la incertidumbre y excluiría a una parte no pequeña de la sociedad cubana que cree en el rito. No todos necesitan a alguien de verde (o sus variaciones) para cumplir con el rito.

El proceso eleccionario en la Isla es voluntario. Pero en ocasiones en la mente de algunas personas no. Están sujetas a condiciones subjetivas: el marcaje, tal vez sea de las más terribles. Nadie te persiguirá o ira a desenredarte de las sábanas. Aun no se han fabricado el aparato para medir la paranoia. Pero si se utiliza de manera correcta los medios correctos, mitos políticos como ese se extinguirían.

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