Más que en la camisa, en el alma

Por: Guillermo Carmona

Hoy la historia se tasa en monedas. Las ideas son a veces un mercado ilimitado de ganancias millonarias. La superficialidad se apodera del pensamiento y la moda cubre el físico, pero olvida el espíritu.

Desde un pedazo de tela, una boca me sonríe o exhala una bocanada de humo; una mano mueve una pieza de ajedrez o unos ojos soñadores miran a la eternidad.

Tal vez Korda al tomar la instantánea que inmortalizó a Ernesto Guevara no imaginó la explosión mediática que ocasionaría y que se mantiene desde los sesenta hasta hoy.

Los comerciantes en una muestra de buen olfato para una potencial venta, han aprovechado la publicidad de esta figura para surtir el mercado con una amplia variedad de productos: pulloveres, mochilas, llaveros, fotos y carteles.

Así el Che se ha transformado en uno de los estereotipos con más rentas.

Otras personalidades son condenadas a iconos de multitudes: Albert Eistein, Charles Chaplin y John Lenon. Sus rostros no están patentados por Nike o por Coca Cola; tal vez, en última instancia, encuentran puntal en su legado.

Quedarse solo en lo externo es como no querer entrar en una librería por su pobre fachada, sin saber las ediciones que aguardan dentro.

El problema no está en que los vistan, sino que lo hagan sin buscarle su verdadero significado, sin que las razones sean solamente de carácter estético.