Ecos de la Cumbre


cumbre-de-las-américas-panamáPor: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu) En Twitter: @JimmydeCuba

Una semana de receso docente o lo que es lo mismo, de desconexión total a internet acumula muchos temas sobre los que escribir, sobre todo si fue una semana como la pasada, con tantos hechos destacados dentro y fuera de Cuba. Algunos de ellos no dejan de ser noticia, como la participación de la delegación cubana en la Cumbre de Panamá.

No me es posible hablar de lo que ocurrió allá porque no estuve, por lo tanto me atengo a lo publicado por la prensa de aquí y de allá. Primero me sorprende la reacción de algunos delegados protestando porque los panameños permitieron que algunas personas USAdependientes asistieran formando parte de una supuesta Sociedad Civil cubana ¿Y no esperaban que fuera así, cuál es la sorpresa entonces?

A mí me encanta el debate, me gusta casi más que la carne de puerco, sobre todo cuando es un debate que contribuye a construir un país mejor. Coincido con los delegados que estaban allá en que no compartirían espacio con terroristas y mercenarios, en muchas ocasiones a LJC nos han propuesto que nos encontremos con algunos de esos personajes aquí en Cuba y hemos dicho que no, pues consideramos que nada aportaría y que no vale la pena, pero si estuviera allá vería las cosas de otro modo.

Digamos que estamos en un teatro –o donde sea- lleno de personas. En ese tipo de evento indiscutiblemente la mayoría de las personas serían de izquierda, entonces se para Félix Rodríguez Mendigutía y da su perorata sobre la libertad de expresión, democracia, derechos humanos y todo el guion, luego me pararía y con mucho respeto le preguntaría si la orden de asesinar al Che la dio él por iniciativa propia o fue recibida por sus superiores en la CIA ¿No sería eso más efectivo? ¿No sería más inteligente explicarles a los asistentes quiénes son esos personajes con ellos presentes?

Creo que es más efectivo eso que levantarme, irme y luego dar una conferencia de prensa que solo replicarán nuestros medios, y será vista por los que ya los conocen, pero bueno es lo que pienso yo, no soy especialista, otros sabrán más que yo.

La revolución hay que saber defenderla en muchas partes y de muchas formas, no debemos resistirnos a emplear nuevos métodos aunque recelemos de ellos o de lo que piensen de nosotros. No podemos seguir apelando a las venas hinchadas para explicar las cosas. Corazón caliente pero la mente fría, ese fue un buen consejo que nos dio un amigo hace algún tiempo.

El artículo de Ravsberg y la respuesta de Elier Ramírez Cañedo. Las dos caras de la moneda. El primero deja muchas cosas por aclarar. El segundo me aclara muchas cosas que me hubiera gustado conocer en los días de la cumbre.